Nuevo Navegante
J. J. Koppany Santa-Pinter
Para EL VISITANTE
¿Hay gente todavía que dude de la
asistencia del Espíritu Santo a la Iglesia?
La elección
del Cardenal Ratzinger, nuestro nuevo Papa Benedicto
XVI, es la prueba indiscutible contra quienes cuestionen
tal cosa. Los últimos Papas, del siglo pasado,
fueron providenciales, queriendo indicar con ello
que como vicarios de Jesucristo han pasado por la
historia, inclusive Juan Pablo I, “el Papa
sonriente” de unos treinta días, para
entrar en la eternidad con méritos trascendentales.
Su entronización el 24 de abril fué una
sorpresa para los liberales contreras no sólo
por el inmensamente numeroso público asistente
sino y, muy especialmente, por la actitud tranquila,
simpática, balanceada de un pontífice
de 78 años sonriente, sinceramente, bendiciendo
a la multitud desde el papamóvil, en que recorrió la
gigantesca plaza de San Pedro para que todos pudieran
ver a su nuevo Papa y observarlo más de cerca.
Su discurso de inaguración o la homilía
durante la misa celebrada desmintió a sus
contreras que trataban -y tratan- de sembrar la cizaña
de mala fama del nuevo Papa por ser orgulloso, estricto,
exagerado, todo un “inquisidor” sin clemencia
y cosas por el estilo pero su mensaje llegó a
confirmar lo que sostenían y sostienen los
que le conocen desde hace muchos años: Era
todo sonrisa, sincera y constante, sin mostrar aburrimiento,
orgullo,cansancio y se notaba su cordialidad para
con los jóvenes y niños que se le acercaron
para la presentación de los “regalos” para
el Ofertorio. La transmisión por la TV, las
fotos y la impresión del público constituyen
pruebas innegables de su simpatía personal.
Su pedido de oraciones por él para que “ame
más y más al Señor y a sus fieles” y
para que “no huya por temor a los lobos” ha
sido contestado ya de antemano por Nuestro Señor
a San Pedro: “Yo rogué por Ti, que no
desfallezca tu fe, y tú un día, vuelto
sobre ti, conforta a tus hermanos” (Lc 22:32).
Y para quienes esperan que el Papa modifique y “reforme” toda
la religión católica (teología,
dogmática, etc. , inclusive la tradición
y la litúrgia) pongo aquí lo que San
Pablo dice inspirado por el Espíritu Santo: “Sed
constantes y mantened firmemente las tradiciones
en que fuisteis adoctrinados”(2 Tes 2:5) pues
tales personas “pretenden ser doctores de la
ley cuando no entienden ni lo que dicen ni qué es
lo que tan categóricamente aseveran”(1
Tim 1:7). Olvidan también el “Unum est
necessarium” (una sola cosa es necesaria-Lc
10:42), por lo cual confunden al nuevo Pontífice
Romano, autor del documento fundamental Dominus Iesus,
aprobado por Juan Pablo II y publicado el 5 de septiembre
de 2000 con un mago barato en la plaza del mercado
o con el presidente de un partido político
en el poder (cf “En defensa de Dominus Iesus”,
EL VISITANTE de 3 febrero de 2004; “Una sola
Iglesia”, id. 8 al 14 de febrero de 2004 y “De
vuelta al paganismo”, id. , 10 de febrero de
2001). Tan grave la cosa como que creen en el “circulo
cuadrado” (cf. mi Círculo cuadrado,
ed.IPHBAU, Madrid, 2001).
Por todo ello y por colorario exclamamos: ¡Viva
el nuevo Papa Benedicto XVI! ¡Viva el nuevo
navegante! de nuestra Iglesia Católica contra
la cual, por ser de creación divina, “no
prevalecerán las puertas (fuerzas) del infierno” (Mt
16:18).