Edición 31 • 31 de julio al 6 de agost de 2005
Hoy es viernes, 18 de mayo de 2012
       

Nuevo Navegante

J. J. Koppany Santa-Pinter
Para EL VISITANTE

¿Hay gente todavía que dude de la asistencia del Espíritu Santo a la Iglesia? La elección del Cardenal Ratzinger, nuestro nuevo Papa Benedicto XVI, es la prueba indiscutible contra quienes cuestionen tal cosa. Los últimos Papas, del siglo pasado, fueron providenciales, queriendo indicar con ello que como vicarios de Jesucristo han pasado por la historia, inclusive Juan Pablo I, “el Papa sonriente” de unos treinta días, para entrar en la eternidad con méritos trascendentales.

Su entronización el 24 de abril fué una sorpresa para los liberales contreras no sólo por el inmensamente numeroso público asistente sino y, muy especialmente, por la actitud tranquila, simpática, balanceada de un pontífice de 78 años sonriente, sinceramente, bendiciendo a la multitud desde el papamóvil, en que recorrió la gigantesca plaza de San Pedro para que todos pudieran ver a su nuevo Papa y observarlo más de cerca.

Su discurso de inaguración o la homilía durante la misa celebrada desmintió a sus contreras que trataban -y tratan- de sembrar la cizaña de mala fama del nuevo Papa por ser orgulloso, estricto, exagerado, todo un “inquisidor” sin clemencia y cosas por el estilo pero su mensaje llegó a confirmar lo que sostenían y sostienen los que le conocen desde hace muchos años: Era todo sonrisa, sincera y constante, sin mostrar aburrimiento, orgullo,cansancio y se notaba su cordialidad para con los jóvenes y niños que se le acercaron para la presentación de los “regalos” para el Ofertorio. La transmisión por la TV, las fotos y la impresión del público constituyen pruebas innegables de su simpatía personal.

Su pedido de oraciones por él para que “ame más y más al Señor y a sus fieles” y para que “no huya por temor a los lobos” ha sido contestado ya de antemano por Nuestro Señor a San Pedro: “Yo rogué por Ti, que no desfallezca tu fe, y tú un día, vuelto sobre ti, conforta a tus hermanos” (Lc 22:32).

Y para quienes esperan que el Papa modifique y “reforme” toda la religión católica (teología, dogmática, etc. , inclusive la tradición y la litúrgia) pongo aquí lo que San Pablo dice inspirado por el Espíritu Santo: “Sed constantes y mantened firmemente las tradiciones en que fuisteis adoctrinados”(2 Tes 2:5) pues tales personas “pretenden ser doctores de la ley cuando no entienden ni lo que dicen ni qué es lo que tan categóricamente aseveran”(1 Tim 1:7). Olvidan también el “Unum est necessarium” (una sola cosa es necesaria-Lc 10:42), por lo cual confunden al nuevo Pontífice Romano, autor del documento fundamental Dominus Iesus, aprobado por Juan Pablo II y publicado el 5 de septiembre de 2000 con un mago barato en la plaza del mercado o con el presidente de un partido político en el poder (cf “En defensa de Dominus Iesus”, EL VISITANTE de 3 febrero de 2004; “Una sola Iglesia”, id. 8 al 14 de febrero de 2004 y “De vuelta al paganismo”, id. , 10 de febrero de 2001). Tan grave la cosa como que creen en el “circulo cuadrado” (cf. mi Círculo cuadrado, ed.IPHBAU, Madrid, 2001).

Por todo ello y por colorario exclamamos: ¡Viva el nuevo Papa Benedicto XVI! ¡Viva el nuevo navegante! de nuestra Iglesia Católica contra la cual, por ser de creación divina, “no prevalecerán las puertas (fuerzas) del infierno” (Mt 16:18).

Archivo EV

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