“Jesús,
quiero ser hostia viva en Ti”
Mi
preparación para la Santa Comunión
(2 de 2)
Sor
María Faustina del Santísimo
Sacramento
1810 (5) 4. + Hoy me preparo para la venida del
Rey.
Qué soy yo y qué eres Tú, Señor, Rey de la gloria,
gloria inmortal. Oh corazón mío, ¿ te das cuenta de quién
viene a visitarte hoy? Sí, lo sé, pero es curioso que no puedo
comprenderlo. Oh, si fuera solamente un rey, pero este es el Rey de reyes, Señor
de los señores. Ante Él tiembla todo poder y autoridad. Hoy Él
viene a mi corazón. Lo oigo acercarse, salgo a su encuentro y lo invito.
Cuando entró en la morada de mi corazón, mi alma se llenó de
un respeto tan grande que se desmayó atemorizada, cayendo a sus pies.
Jesús le dio su mano y le permitió bondadosamente sentarse a su
lado. La tranquilizó: Ves, he dejado el trono de los cielos para unirme
a ti. Lo que estás viendo es apenas una pequeña muestra y tu alma
se desmaya de amor. ¡ Cuánto se asombrará tu corazón
cuando Me veas en toda la plenitud de la gloria! Quiero decirte, sin embargo,
que la vida entera debe iniciarse ya aquí en la tierra a través
de la Santa Comunión . Cada Santa Comunión te hace más capaz
para la comunión con Dios para la eternidad.
1811 Así que, Rey mío, no Te pido nada aunque sé que me
puedes dar todo. Te pido sólo una cosa: sé el Rey de mi corazón
por los siglos, eso me basta.
1812 Hoy renuevo la sumisión a mi Rey a través de la fidelidad
de las inpiraciones interiores.
1814 6. Hoy mi preparación es breve. Una fe viva y fuerte casi desgarra
el velo de amor. La presencia de Dios atraviesa mi corazón como un rayo
de sol el cristal. En el momento de recibir a Dios, todo mi ser está sumergido
en Él. Me envuelve el asombro y la admiración viendo la gran Majestad
de Dios que se rebaja hacia mí que soy la miseria misma. De mi alma brota
el agradecimiento (7) por todas las gracias que me concede y especialmente por
la gracia de haberme llamado a su exclusivo servicio sagrado.
1819 Al recibir la Santa Comunión, tuve un conocimiento más profundo
del Padre celestial y de su paternidad para con las almas.
Hoy vivo de la adoración de la Santísima Trinidad. Agradezco a
Dios por haberse dignado adoptarnos, por medio de la gracia, como a sus hijos.
1822 (9) 11. + Hoy mi alma desea mostrar a Jesús su amor de modo particular.
Cuando el Señor entró en mi corazón me arrojé a sus
pies como un capullo de rosa. Deseo que la fragancia de mi amor ascienda continuamente
a los pies de Tu trono. Ves, oh Jesús, en este capullo de rosa todo mi
amor a Ti; pero no solamente en este momento cuando mi corazón arde de
amor, sino que durante el día te daré las pruebas de mi amor a
través de la fidelidad a la gracia de Dios.
Hoy todas las dificultades y sufrimientos que
enfrento los captaré apresuradamente
como un capullo de rosa para arrojarlo a los pies de Jesús. No importa
que la mano o más bien el corazón se cubra de sangre…
1823 12. + Hoy mi alma se prepara para la venida
del Salvador que es la bondad y misericordia misma.
Las tentaciones y distracciones me sacuden y no
me dejan
prepararme para la venida del Señor. Deseo fervientemente recibirte, oh
Señor, porque sé que cuando vengas, me liberarás de estos
tormentos. Y si Tu voluntad es que sufra, entonces fortaléceme para la
lucha.
Jesús, Salvador que te dignaste (10) venir a mi corazón, aleja
estas distracciones que me impiden hablar Contigo.
Jesús me contestó: Quiero que seas como un oficial entrenado en
la lucha que, entre el estruendo de las balas, sabe dar órdenes a los
demás. Igualmente tú, hija Mía, entre las más grandes
dificultades, has de saber dominarte y que nada te aleje de mí, ni siquiera
tus caídas.
Hoy he luchado todo el día contra cierta dificultad que Tú, Jesús,
conoces…
1825 (11) 14 + Hoy mi alma se prepara para la
venida del Señor que lo
puede todo, que me puede hacer perfecta y santa. Me preparo mucho para acogerle,
pero de súbito tuve una dificultad: ¿cómo presentársela?
La rechacé enseguida. La presentaré tal como me lo dictará el
corazón.
1826 Cuando recibí a Jesús en la Santa Comunión, mi corazón
exclamó con toda la fuerza: Jesús, transfórmame en una segunda
hostia. Quiero ser hostia viva en Ti. Tú eres el gran Señor, omnipotente,
Tú puedes hacerme esta gracia. Y el Señor me contestó: Tú eres
una hostia viva, agradable al Padre celestial, pero medita ¿qué es
una hostia? Una ofrenda. ¿Entonces…?
Oh Jesús mío, comprendo el significado de la hostia, comprendo
el significado de la ofrenda. Deseo ser una hostia viva delante de tu Majestad,
es decir una ofrenda viva que arde para Tu gloria cada día.
Cuando mis fuerzas empiecen a disminuir, entonces
la Santa Comunión me
sostendrá y fortalecerá. De verdad temo el día en que no
reciba la Santa Comunión. Mi alma recibe una fuerza admirable de la Santa
Comunión.
¡Oh Hostia viva, luz de mi alma!
1827 (12) 15.+ Hoy mi alma se prepara para la
Santa Comunión como para
un banquete de bodas en que todos los participantes lucen una belleza inexpresable.
Y yo también estoy invitada a este banquete, pero no veo en mí esta
belleza, sino un abismo de miseria. Y aunque no me siento digna de sentarme a
la mesa, sin embargo me deslizaré por debajo de la mesa y a los pies de
Jesús mendigaré al menos las migas que caigan debajo de la mesa.
Conociendo Tu misericordia me acerco a Ti, Jesús, porque antes faltará mi
miseria que se agote la piedad de Tu corazón.
Por eso, en el día de hoy alentaré mi confianza en la Divina Misericordia.
1828 16.+ Hoy me envuelve la Majestad de Dios.
No logro ayudarme de ningún
modo para prepararme mejor. Estoy envuelta totalmente por Dios. Mi alma se inflama
de su amor. Sé solamente que amo y que soy amada. Eso me basta. Procuro
ser fiel al Espíritu Santo durante el día y satisfacer sus exigencias.
Procuro el silencio interior para oír su voz…
(Fin)
Fuente: DiarioLa Divina Misericordia en mi alma
(Santa) Sor M. Faustina Kowalska
Editorial de los Padres Marianos de la Inmaculada
Concepción. Primera
Edición autorizada (1996). Stockbridge, Massachusetts.