| Edición 31 • 31
de julio al 6 de agost de 2005 |
Hoy es jueves, 8 de enero de 2009
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Decimoctavo
Domingo – Ciclo A
La
multiplicación de los panes
P. Angel Manuel Santos Santos
psantos@elvisitante.biz
Para El Visitante
Isaías
55, 1-3
El Señor invita a los sedientos a beber
y a los hambrientos a comer. El mismo los alimenta
con su Palabra, que da vida. A través de
su Palabra hecha carne, Dios sellará una
alianza perpetua con su pueblo como había
prometido a David.
Salmo 144, 8-9.15-18
Este salmo es una alabanza a Dios por su grandeza
y por su amor, manifestados en su providencia.
El Señor es bueno, sacia de favores a todo
viviente y está cerca de los que lo invocan
sinceramente.
Romanos 8,35.37-39
Al concluir su discurso sobre la vida del cristiano
en el Espíritu, san Pablo presenta un
himno al amor de Dios. De este amor manifestado
en Cristo
nada ni nadie nos puede apartar, ni siquiera
la muerte.
Mateo 14,13-21
Jesucristo movido por la compasión y expresando
el amor eterno del Padre, cura a los enfermos y
alimenta al pueblo hambriento. Exhorta a los apóstoles
a darle alimento al pueblo.
Cinco reglas del Reino
En Jesús se hizo cercano el Reino de Dios
y enseñó a vivirlo. Para vivir bien
el Reino de Dios hay que evitar dos peligros: estar
sin hacer nada porque falta un ideal de vida que
unifique nuestras acciones, o trabajar tanto que
caigamos en un cansancio crónico. Además
del descanso apropiado y el ideal de vida, es necesaria
la compasión como expresión del amor.
En la práctica de la compasión, nunca
debemos limitarnos al «ay bendito».
El «ay bendito» es sentimiento que
no pasa a la acción haciéndole el
bien a los demás. La caridad o el amor tampoco
debe ser una ayuda mirando por encima del hombro
a las personas necesitadas. Si queremos mejorar
la calidad de la vida espiritual debemos vivir
la compasión en una acción concreta
que haga bien a los demás, desde un amor
verdadero. Así lo hizo Jesús cuando
curó a los enfermos y les dio de comer.
Y así debemos hacerlo los cristianos si
queremos mejorar la vida cristiana y hacer más
efectivo el apostolado.
Jesús, al dar de comer a la gente con la
multiplicación de los panes, puso en práctica
otras dos reglas del Reino: dejarse ayudar por
los demás y pedir la ayuda a Dios por la
oración. Jesús aceptó la sugerencia
de los discípulos y le pide que le den de
comer a la gente porque era tarde y estaban en
un despoblado. Jesús recibe los cinco panes
y los dos peces. Los discípulos reparten
los panes y los peces a la gente. En nuestro apostolado
debemos dejarnos ayudar por los demás y,
si no tenemos la ayuda, procurarla. El trabajo
del Reino no lo podemos hacer solos, ni lo podemos
hacer todo, ni lo podemos hacer sin Dios.
Jesús pidió la ayuda de Dios. Jesús
alzó la mirada al cielo y pronunció la
bendición. Esta es la otra regla para vivir
el Reino de Dios y para hacer apostolado: dejarse
ayudar por Dios y buscar su ayuda a través
de la oración. A veces, pretendemos no dejar
que Dios actúe ni dejar que el Espíritu
Santo nos guíe. Hasta pretendemos decirle
al Espíritu cómo debe guiar la Iglesia.
Todo proyecto evangelizador debe comenzar con la
Palabra, con la gracia de Dios y con la oración.
Comenzar de otro modo, es edificar otra cosa que
no es la Iglesia de Cristo.
Si ponemos en práctica las cinco reglas
sencillas del Reino mejorará mucho la calidad
de vida de nuestro pueblo y el apostolado en la
Iglesia: el descanso para no caer en un cansancio
crónico, el ideal de vida que unifique todas
las acciones, el compadecerse de los demás
para hacerles el bien y, en el apostolado, dejarse
ayudar de Dios y de los demás. La Santa
Misa del domingo es como el gozne que une las cinco
reglas. La participación en la Eucaristía
nos ayuda a descansar el día del Señor
y alimentar nuestro ideal, que es el mismo Cristo
Jesús. Con la gracia de Cristo recibida
en la Santa Misa, nos dejamos ayudar de Dios y
nos disponemos hacer el bien a los demás.
Sobre todo, la participación dominical en
la Santa Misa nos ayuda a darle la prioridad al
amor de Cristo. Dice el Papa Benedicto XVI que
en esto consiste la santidad, propuesta válida
para cada cristiano, que se ha convertido en una
verdadera urgencia pastoral en nuestra época,
en la que se experimenta la necesidad de anclar
la vida y la historia en sólidas referencias
espirituales» (Mensaje del Angelus, 10 de
julio de 2005). Estas sólidas referencias
espirituales las encontramos en Cristo glorioso
presente en la Santa Misa.
lecturas
| 31 |
+ XVIII Domingo del Tiempo Ordinario. |
| bl |
Misa pr, Gl, Cr, Pf dominical |
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L 1 Is 55, 1-3; Sal 144 |
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L 2 Rm 8, 35. 37-39 |
| |
Ev Mt 14, 13-21 |
| |
Oficio dominical. Te Deum. |
| |
(OL: 1 Re 19, 1-9a. 11-21) |
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AGOSTO |
| 1 |
Lunes XVIII s.t.o. Memoria obligatoria: |
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San Alfonso Ma. de Ligorio, ob y dr. |
| bl |
Misa de la memoria. |
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L 1 Núm 11, 4-15; Sal 80 |
| |
Ev Mt 14, 13-21 |
| |
Oficio de la memoria |
| |
(OL: 1 Re 21, 1-21.27-29) |
| |
|
| 2 |
Martes XVIII s.t.o. Feria o Memoria libre: |
| |
San Eusebio de Vercelli, ob. o |
| |
San Pedro Julián Eymard, pbro. |
| ve |
Misa de la feria o (bl) de una de las memorias. |
| |
L 1 Núm 12, 1-13: Sal 50 |
| |
Ev Mt 14, 22-36 |
| |
Oficio de feria o de una de las memorias |
| |
(OL: 1 Re 22, 1-9. 15-23. 29. 34-38) |
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|
| 3 |
Miércoles XVIII s.t.o. Feria |
| ve |
Misa de feria |
| |
L 1 Núm 13, 2-3a. 26---14, 1. 26-30. 34-35; |
| |
Sal 105 |
| |
Ev Mt 15, 21-28 |
| |
Oficio de feria |
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(OL: 2 Cro 20, 1-9. 13-24) |
| |
|
| 4 |
Jueves XVIII s.t.o. Memoria obligatoria: |
| |
San Juan Ma. Vianney, pbro. |
| bl |
Misa de la memoria |
| |
L 1 Núm 20, 1-13; Sal 94 |
| |
Ev Mt 16, 13-23 |
| |
Oficio de la memoria |
| |
(OL: 2 Re 2, 1-15) |
| |
| 5 |
Viernes XVIII s.t.o. Feria o Memoria libre: |
| |
Dedicación de la Basílica de Santa María |
| ve |
Misa de feria o (bl) de la memoria |
| |
L 1 Dt 4, 32-40; Sal 76 |
| |
Ev Mt 16, 24-28 |
| |
Oficio de feria o de la memoria, ants |
| |
Ben y Mag prs. |
| |
(OL: 2 Re 3, 5-27) |
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| 6 |
Sábado XVIII s.t.o. Fiesta |
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La Transfiguración del Señor |
| bl |
Misa pr, Gl, Pf pr. Or sobre el pueblo núm.
20 |
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L 1 Dan 7, 9-10. 13-14 ó 2 Ped 1, 16-19; |
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Sal 96 |
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Ev Lc 9, 28b-36 |
| |
Oficio de la fiesta Te Deum. Hr ant pr y
Salm de |
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la semana corresp. |
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| ve |
I Vísp del domingo sig. Comp Dom I |
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Misa vespertina del domingo sig. |
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| 7 |
+ XIX Domingo del Tiempo Ordinario. |
| ve |
Misa pr, Gl, Cr, Pf dominical |
| |
L 1 1 Re 19, 9a. 11-13a; Sal 84 |
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L 2 Rm 9, 1-5 |
| |
Ev Mt 14, 22-23 |
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Oficio dominical. Te Deum. |
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(OL: 2 Re 4, 38-44; 6, 1-7) |
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