Religión
de Dios
Padre Isaías Revilla Casado,
OSA
Para EL VISITANTE
frirevilla@hotmail.com
P/ ¿De qué religión actual
son Dios, Jesús, María, José,
los discípulos de Jesús? ¿De
quién es Dios?
Yohara Méndez
R/ O yo soy imbécil o esta pregunta no tiene
sentido. En cuanto imbécil, podría
decir muchas respuestas… eso, ¡imbéciles!
Pero como no me considero tal, respondo: ¡No
lo sé!
Meter a Dios en los pentecostales, sin su presencia
eucarística; entre los budistas, como saliendo
de la barriga de Buda; entre los luteranos, leyendo
la Biblia como le parezca a cada uno de ellos;
entre los musulmanes, declarando la guerra santa
para luego gozar en el paraíso de unas preciosas
huríes; entre los testigos, que no admiten
la divinidad de su Hijo Jesucristo; entre los adventistas,
que se niegan a abandonar la antigua alianza del
sábado judío; entre los católicos,
que no van a Misa ni los domingos… ¿Sigo?... ¡No
tiene sentido! En el fondo es querer tener a Dios
a su disposición, como si fuera una marioneta
que se maneja al capricho del cómico de
turno.
Todo esto supone ignorar lo elemental del concepto
de Religión. Dios no es un ser religioso.
Dios es el ser eterno e inmutable, sin principio
ni fin en sí mismo, y principio y fin de
todas las cosas. Somos nosotros, los hombres, creados
a su imagen y semejanza los que tenemos que ser
religiosos.
Religión es, por definición, la capacidad
del hombre de re-ligarse a un Dios del que se había
des-ligado por el pecado original.
Hay que reconocer, que, dada la categoría
del ofendido, el hombre era incapaz por sí mismo
de lograrlo. Las religiones primitivas tienen su
mérito en haberlo intentado. Pero sólo
la Revelación de Dios por medio de Jesucristo,
su Hijo Unigénito, lo logró de una
manera eficaz. Se sirvió en ese proyecto
de su Madre, para encarnarse; de su padre José,
para cumplir con la ley; y de los apóstoles
para extender su presencia en el mundo. Por tanto
entran en el plan redentor de Dios y en esa medida.
En este sentido las religiones primitivas tienen
un mérito, a mi modo de ver, muy digno de
aprecio. Se dieron cuenta que necesitaban esta “religazón” y,
como no sabían a qué atenerse, la
inventaron.
Por eso considero que los que han venido después
y han adulterado, de cualquier modo, ese plan salvífico
de Dios tienen mucho mayor pecado, porque no solamente
no han tenido que inventar nada, ya que todo se
lo había revelado Jesús a su Iglesia,
sino que lo han adulterado todo o parte, inventando
las suyas, incluso con la disculpa de leer la palabra
de Dios; (por este método hay hoy en el
mundo más de 28.500 sectas seudocristianas).
Y todas cometen el mismo error: quieren apropiarse
a Dios.
Yo no quisiera encontrarme en la piel de los
que las han inventado, cuando tengan que dar cuenta
a Dios de todo esto.
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