Edición 32 • 7 al 13 de agosto de 2005
Hoy es viernes, 18 de mayo de 2012

testimonio

Dos ángeles: una maestra y una catequista

Eliezer Vázquez León
Para El VIsitante

Hoy día, cuando la sensibilidad se va alejando de muchos corazones, es bueno recordar aquellas personas muy especiales en nuestra vida. Son ángeles que Dios nos envía para irnos formando en el caminar de la vida. Por supuesto, caminar hacia Dios. San Ireneo de Lyon en su obra Adversus haereses dice que: “ La gloria de Dios es el hombre en su plenitud.” Y a esa plenitud han contribuído en mi vida dos almas santas: la señorita Carmen María Camacho (mi maestra de primer grado) y Sor María Escala, Hija de la Caridad, que fué mi catequista de primera comunión. Quiero narrar un poquito de cada una de ellas.


Sor María y Eliezer Vázquez. (Foto suministrada)

Carmen María Camacho: en agosto de 1968, en la Escuela Elemental José Celso Barbosa en Ponce, comenzó mi vida de estudiante. En el salón #2 tomé mis primeras clases con una gran maestra, la que guió mis primeros pasos en la vida escolar. Todavía conservo mi diploma de primer grado. Por cierto, el documento dice que nunca olvidaremos a nuestra maestra de primer grado. Y yo nunca he olvidado esto. Me acuerdo que en diciembre de el mismo año le obsequié un perfume. Lo abrió, lo olió y me dió las gracias. Hoy día no sé si mi maestra está viva o ha pasado a la eternidad. De todos modos, donde quiera que esté: muchas gracias, miss Camacho. Dios premie tu labor tan santa. Siempre te recuerdo. Tu hijo Eliezer.

Sor María Escala, H.C: La conocí en Ponce en 1970, en el salón parroquial de la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe. Allí, esta venerable religiosa me habló de Dios. Y preparé mi mente y mi corazón para recibir a Jesús Eucaristía. Fue el domingo 31 de mayo de 1971. Todavía conservo mi certificado de Primera Comunión. Curiosamente (Dios siempre nos sorprende), cuando fuí enviado por el señor obispo de Arecibo (Mons.Miguel Rodríguez, C.S.S.R.) de feliz memoria, a concluir mis estudios de filosofía a Miami, Florida...me encontré allí con el Padre Rafael Escala (hermano de Sor María). Fué mi confesor y director espiritual por dos años. Logré encontrarme con Sor María en el hogar Santa Luisa en Caimito hace unos meses. Desde entonces hemos hablado y recordado experiencias hermosas. Quiero por este medio darte las gracias, Sor María. Gracias a una Hija de la Claridad que me dió a conocer a Dios. Dios y la Virgen te bendigan. Tu hijo espiritual, Eliezer.

¡Bendito sea Dios que se nos manifiesta en almas santas!

 

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