testimonio
A Padre Gerardo
Max Camacho
Para El Visitante
En el mes de febrero del 2000, cuando supe que
el Párroco para ese año, Padre Gerardo,
iba a ser transferido a otro pueblo, opté por
escribirle unos versos, dedicados a su partida.
Al concluir la misa del 16 de febrero de 2000,
canté los mismos; luego, el Padre Gerardo
se abrazó a mí, llorando al igual
que lo hice yo. Lo raro de ese momento fue que
sentí la presencia de Jesús en mí y
no al Padre Gerardo. Explicarlo mejor no podría.
Desde entonces y luego de esa experiencia, aunque
nunca falto a Misa, todo es más diferente
en mi vida por sentirme mucho más en comunión
con Dios.
Espero que publique estos versos, sé que
el Padre Gerry los podrá ver en la Parroquia
que ahora esté.
(El autor es un feligrés de la Parroquia
San Antonio Abad del pueblo de Guánica)
Padre Gerry, ayer temprano
me enteré de que se va
y ese vacío dejará
una huella a cada hermano
pero…, como el Soberano
lo envía a otra población
en esa nueva misión
la feligresía le pide
que en las misas no se olvide
de echarnos su bendición.
Hoy que usted Padre, se aleja
para otro pueblo lejano
vemos en usted un hermano
que así de pronto nos deja.
Es por eso, nuestra queja
y pena en el corazón
porque usted llevó el timón
de este rebaño al final,
teniendo un modo especial
de echarnos su bendición.
Aunque se marcha a otro huerto
usted, Padre, es muy capaz
de llevar amor y paz
a quien va en camino incierto,
mientras tanto, muy despierto
queda el pueblo en comunión
cultivando la lección
que nos dejó el Nazareno
y rogando al Padre bueno
nos eche su bendición .
Echaremos muy de menos
su abrazo después de Misa,
su compartir, su sonrisa
y muchos recuerdos buenos,
por eso, aunque estemos llenos
de un poco de confusión
sabemos que en su oración,
aunque muy lejos esté,
Padre, no se olvide de
echarnos su bendición.
19 de febrero de 2000