Vivian Maldonado Miranda
entrevistas@elvisitante.biz
Unos no durmieron, otros no comieron, pero la
emoción
invadió a cada uno de los 106 peregrinos boricuas
de una de las delegaciones que se dirigieron al encuentro
con el Papa Benedicto XXVI, para la Vigésima
Jornada Mundial de la Juventud en Alemania.
Eran las 12:30 del medio día del viernes,
5 de agosto, y ya habían comenzado a llegar
los viajeros al Aeropuerto Internacional Luis Muñoz
Marín. Su vuelo partiría a las 5:35
de esa misma tarde, para iniciar un largo viaje que
duraría alrededor de 12 horas en avión
hasta París. Una vez en Francia permanecerán
varios días en Taizé, un monasterio
ecuménico de oración. A partir del
15 de agosto, emprenderán un viaje por tierra
hasta Alemania.

La doctora
Diana M. Otero y el doctor Bolívar
Arboleda viajarán como parte del personal
médico. |
Entre el equipaje se divisaban las bolsas
de dormir o “sleeping bags”,
para usarse el día de la Vigilia con
el Papa. Al llegar a Colonia, el grupo compuesto
en su mayoría por jóvenes entre
los 15 y los 25 años de edad se hospedará con
familias alemanas de dos parroquias distintas
hasta el sábado, 20 de agosto, cuando
pernoctarán a la intemperie en el
Campo de María o “Marienfeld”.
¿Qué más no debía
faltar en la maleta? Diccionarios, en especial,
los de alemán a español. Esto,
a pesar de que varios jóvenes aseguraron
haber aprendido algunas palabras en el idioma
natal del Santo Padre. El equipo también
llevaba llaveros, tarjetas y marcadores con
la imagen de la Virgen como recordatorios
boricuas para los jóvenes de diferentes
partes del mundo que se reunirán en
la actividad. |
La delegación incluía representantes
de Gurabo, Caguas, Naranjito, Aguas Buenas, Aibonito,
Humacao, Cayey y Culebra, entre otros pueblos de
la diócesis de Caguas. Bajo el lema “Hemos
venido a adorarle”, el equipo llevó una
artesanía puertorriqueña de los Reyes
Magos para el Papa, como símbolo de las ofrendas
que los sabios entregaron a Jesús. Uno de
los integrantes tendrá la oportunidad de saludar
a Benedicto XXVI a nombre de todo Puerto Rico, en
el momento en que los representantes de las diferentes
naciones que acudan al evento saluden al Pontífice.
“
Desde la misa de envío que se celebró el
pasado 9 de julio nos han estado preparando espiritualmente
para la Jornada. Hemos leído las encíclicas
de Juan Pablo II y se nos ha exhortado a orar”,
comentó el gurabeño de 20 años
de edad, José Carlos Figueroa. “Vamos
con un mensaje de paz y de alegría, a demostrar
que no todos estamos perdidos, sino que la mayoría
de la juventud servimos a Dios”. A pesar de
que este año sería su primer encuentro
con el actual Pontífice, José Carlos
aseguró que no es la primera vez que asiste
a la Jornada Mundial de la Juventud, ya que tuvo
la oportunidad de acudir al encuentro con Juan Pablo
II en Canadá para el 2002. “Llevamos
pleneras y guitarras para dejar saber nuestra alegría
como jóvenes puertorriqueños y tratar
de representar dignamente a nuestra Isla”,
dijo.
| Por otra parte, para Luz Aynelie, de la Parroquia
San Pedro Apóstol, todos los esfuerzos
para recaudar el costo del vuelo valieron la
pena. “Vendimos chocolates, bacalaitos
fritos, pantallas con el logo de la Jornada
y lavamos carros. En fin, hicimos de todo un
poco”, comentó con emoción
Luz en medio de la ya creciente multitud de
viajeros. En el caso de Amanda Alburqueque,
unirse al grupo representó dormir la última
noche fuera de casa para poder estar a tiempo
en el aeropuerto, ya que vive en la isla municipio
de Culebra. |
 |
Más ánimo para continuar el camino
de la fe, crecimiento espiritual, cambio de actitudes
negativas y la paz fueron algunos de los dones que
los jóvenes manifestaron como expectativas
de su encuentro con el Papa. Luz Santos, de 20 años,
resumió todas sus expectativas bajo la afirmación: “Espero
encontrarme con Cristo”. “Sé que
va a ser maravilloso”, dijo. “Si tuviera
la oportunidad de ser yo quien le entregue el presente
a Benedicto XVI, le daría las gracias por
darnos la oportunidad de continuar lo que comenzó Juan
Pablo II y le pediría que siga orando por
los jóvenes de la Isla”, añadió.
Sin embargo, para las naranjiteñas Doris Alejandro,
de 18 años, y Mireily Rodríguez, de
22, la misión comienza cuando regresen a Puerto
Rico. “Vamos a aprender para enseñar.
No nos podemos quedar con lo que recibamos porque
vamos en representación de los demás
jóvenes. Es una gran responsabilidad y regresamos
a trabajar con la Pastoral Juvenil”, afirmaron.
Entre los peregrinos también viajó Armando
Rivera, hijo del fotoperiodista de El Visitante,
Ricardo Rivera.
Vocaciones a la vista
“Muchos de nosotros vamos en busca de la
vocación.
Yo estoy incluida”, comentó la cayeyana
de 17 años, Yaritza Marie De Jesús.
La estudiante de cuarto año de escuela superior
no es la única peregrina que está considerando
una vocación religiosa. En el equipo de viajeros
también se encontraban siete seminaristas,
candidatos al sacerdocio, entre los que estuvo
Rolando Luna.
“Benedicto XVI es un ejemplo para mí.
Esta experiencia es un empujón en mi vocación
y en el llamado de todos a ser santos”,
afirmó Rolando,
quien cursa su tercer año de filosofía
en el Seminario San Juan Bautista. “Yo
creo que para llegar a ser santos hay que luchar
y perseverar
bastante y tener la esperanza de algún
día
llegar a la Casa del Padre”.
Plena para los alemanes
“
Desde la diócesis de Caguas, hemos venido
a cantarle, la juventud de Puerto Rico, hemos venido
a adorarle”, entonaron varios peregrinos al
ritmo de los palitos y la plenera, poco antes de
que llegara la integrante que traía la guitarra.
La canción fue compuesta por José Rodríguez,
Gildo Jesús Peña y Rosa Sánchez
de Naguabo, quienes también tienen planes
de enseñarle a bailar plena a los alemanes
en los intercambios culturales.
“Venía súper emocionada en
la guagua”,
comentó Rosa Sánchez. “Ya
quiero vivir la universalidad de lo que es ser
católico.
Ver a otros jóvenes de diferentes partes
del mundo que hablan otros idiomas y que también
comparten mi fe. A parte de ayudarme a crecer,
esta experiencia me reafirma en lo que creo.
Es una forma
de darle ánimo a los jóvenes de
allá y
a los de acá”, dijo. “No sé si
van a decir el Padre Nuestro en español
o si van a haber traductores. Yo lo voy a decir
en
mi idioma”.
Acompañará a la delegación el
párroco de Nuestra Señora del Rosario
en Naguabo, Padre José A. Rivera, quien asegura
que la experiencia tocará el corazón
de los jóvenes viajeros. Padre Pedro Ortiz,
Vicario de Pastoral Juvenil de la Diócesis
de Caguas, elevó la oración por los
presentes.
También viajará personal médico
para asistir en caso de que sea necesario, entre
los que se encuentra la terapista físico Sonia
Hernández, la especialista en enfermedades
infecciosas, doctora Diana M. Otero, y su esposo,
el cirujano doctor Bolívar Arboleda.
“Varias farmacéuticas nos donaron
equipo para situaciones de pequeña envergadura”,
informó la doctora Otero. La especialista
detalló que, en caso de surgir situaciones
mayores, el personal en Alemania tendrá salas
de emergencia disponibles y equipo médico
para atenderlos.
Al encuentro con el Papa asistirá además
el centenar de jóvenes que componen la delegación
de la diócesis de San Juan, peregrinos del
Lumen Dei, Camino Neocatecumenal, entre otros.