Edición 33 • 14 al 20 de agosto de 2005
Hoy es lunes, 21 de mayo de 2012

Solicitan aclaración

En el Visitante de la semana 19 al 25 de septiembre de 2004 año XXX número 38 fue publicado un artículo sobre la masturbación en la sección ¿Cuál es su duda?, por parte de Isaías Revilla, OSA. La respuesta del autor no está en consonancia con la doctrina de la Iglesia en este tema. Primeramente, en el Evangelio Jesús enseña: “Habéis oído que deseándola , ya cometió adulterio con ella en su corazón (Mt. 5,27s). Y ello en el contexto de las Bienaventuranzas: “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios” (Mt. 5,8). ¿No es la masturbación un querer, un deseo lujurioso, que busca su satisfacción en la excitación corporal? Ahora bien, no parece que ningún deseo impuro sea moral.

Hay otros textos bíblicos sobre esta cuestión, por ejemplo 1Co 6, 9-10 dice: ¿No sabéis acaso que los injustos no heredaran el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni impuros, ni idolatras, ni adúlteros, ni afeminados, ni homosexuales, ni ladrones, ni avaros, ni borrachos, ni ultrajadores, ni explotadores, heredarán el Reino de Dios. Otro es también Ga 5, 22: Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, ambición, divisiones, disensiones, rivalidades, borracheras, comilonas y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios”. En ambos textos la palabra impureza o impuros viene del vocablo griego “porneia” que significa fornicación en el NT o de “akatharsía”, masturbación.

También esta cuestión ha sido tratada en el siguiente punto del Catecismo de la Iglesia Católica, a saber: “La lujuria es un deseo o un goce desordenado del placer venéreo. El placer sexual es moralmente desordenado cuando es buscado por sí mismo, separado de las finalidades de procreación y de unión”(#2351).

“ Por la masturbación se ha de entender la excitación voluntaria de los órganos genitales a fin de obtener un placer venéreo. Tanto el Magisterio de la Iglesia, de acuerdo con una tradición constante, como el sentido moral de los fieles, han afirmado sin ninguna duda que la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado”.

“ El uso deliberado de la facultad sexual fuera de las relaciones conyugales normales contradice a su finalidad, sea cual fuere el motivo que lo determine”. Así, el goce sexual es buscado aquí al margen de “la relación sexual requerida por el orden moral; aquella relación que realiza el sentido íntegro de la mutua entrega y de la procreación humana en el contexto de un amor verdadero”(CDF, decl. “Persona humana”9).

Para emitir un juicio justo sobre la responsabilidad moral de los sujetos y para orientar la acción pastoral, ha de tenerse en cuenta la inmadurez afectiva, la fuerza de los hábitos contraídos, el estado de angustia u otros factores síquicos o sociales que pueden atenuar o tal vez reducir al mínimo la culpabilidad moral”(2352).

Por tanto, es necesario por parte de este medio de comunicación oficial de la Iglesia en Puerto Rico publicar una retractación de este artículo, y así orientar correctamente la formación de las conciencias de todos los fieles. Gracias por la atención.

Pedro J. Guzmán
y P. Eduardo Torres

 

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