En el Visitante de la semana 19 al 25 de septiembre
de 2004 año XXX número 38 fue publicado
un artículo sobre la masturbación
en la sección ¿Cuál es su
duda?, por parte de Isaías Revilla, OSA.
La respuesta del autor no está en consonancia
con la doctrina de la Iglesia en este tema. Primeramente,
en el Evangelio Jesús enseña: “Habéis
oído que deseándola , ya cometió adulterio
con ella en su corazón (Mt. 5,27s). Y
ello en el contexto de las Bienaventuranzas: “Bienaventurados
los limpios de corazón porque ellos verán
a Dios” (Mt. 5,8). ¿No es la masturbación
un querer, un deseo lujurioso, que busca su satisfacción
en la excitación corporal? Ahora bien,
no parece que ningún deseo impuro sea
moral.
Hay otros textos bíblicos sobre esta cuestión,
por ejemplo 1Co 6, 9-10 dice: ¿No sabéis
acaso que los injustos no heredaran el Reino de
Dios? ¡No os engañéis! Ni impuros,
ni idolatras, ni adúlteros, ni afeminados,
ni homosexuales, ni ladrones, ni avaros, ni borrachos,
ni ultrajadores, ni explotadores, heredarán
el Reino de Dios. Otro es también Ga 5,
22: Ahora bien, las obras de la carne son conocidas:
fornicación, impureza libertinaje, idolatría,
hechicería, odios, discordia, celos, iras,
ambición, divisiones, disensiones, rivalidades,
borracheras, comilonas y cosas semejantes, sobre
las cuales os prevengo, como ya os previne, que
quienes hacen tales cosas no heredarán el
Reino de Dios”. En ambos textos la palabra
impureza o impuros viene del vocablo griego “porneia” que
significa fornicación en el NT o de “akatharsía”,
masturbación.
También esta cuestión ha sido tratada
en el siguiente punto del Catecismo de la Iglesia
Católica, a saber: “La lujuria es
un deseo o un goce desordenado del placer venéreo.
El placer sexual es moralmente desordenado cuando
es buscado por sí mismo, separado de las
finalidades de procreación y de unión”(#2351).
“
Por la masturbación se ha de entender la
excitación voluntaria de los órganos
genitales a fin de obtener un placer venéreo.
Tanto el Magisterio de la Iglesia, de acuerdo con
una tradición constante, como el sentido
moral de los fieles, han afirmado sin ninguna duda
que la masturbación es un acto intrínseca
y gravemente desordenado”.
“
El uso deliberado de la facultad sexual fuera de
las relaciones conyugales normales contradice a
su finalidad, sea cual fuere el motivo que lo determine”.
Así, el goce sexual es buscado aquí al
margen de “la relación sexual requerida
por el orden moral; aquella relación que
realiza el sentido íntegro de la mutua entrega
y de la procreación humana en el contexto
de un amor verdadero”(CDF, decl. “Persona
humana”9).
Para emitir un juicio justo sobre la responsabilidad
moral de los sujetos y para orientar la acción
pastoral, ha de tenerse en cuenta la inmadurez
afectiva, la fuerza de los hábitos contraídos,
el estado de angustia u otros factores síquicos
o sociales que pueden atenuar o tal vez reducir
al mínimo la culpabilidad moral”(2352).
Por tanto, es necesario por parte de este medio
de comunicación oficial de la Iglesia en
Puerto Rico publicar una retractación de
este artículo, y así orientar correctamente
la formación de las conciencias de todos
los fieles. Gracias por la atención.
Pedro J. Guzmán
y P. Eduardo Torres