Edición 33 • 14 al 20 de agosto de 2005
Hoy es lunes, 21 de mayo de 2012

en familia

Las familias deben estar integradas

Prof. Carlos Méndez Santos
Para EL VISITANTE

Hablando con una religiosa, la hermana Anita, ésta me decía que ella creía mucho, “... en el sistema preventivo del diálogo y el razonamiento más que en el castigo, en la esperanza sobre la crisis, y en el optimismo más que en las dificultades...”, todo esto en la vida del núcleo familiar en nuestros hogares. Ya que se puede aprender también mucho de los jóvenes, de la misma manera que ellos aprenden de las experiencias de los adultos.

Cuando las familias están debidamente integradas hay una muy buena comunicación entre todos sus miembros. Así, los males que afectan a nuestros jóvenes, como la carencia de valores, desinterés en los estudios, y vicios de diversa índole, pueden ser prevenidos. O si no, corregidos a tiempo. Hay que establecer una buena relación o una buena amistad y dialogar sobre lo que Dios nos inspira. En el fondo de todo está cada familia. La primera escuela es el hogar. La primera lección que un niño debe de aprender antes de llegar a joven o a adulto, es la obediencia.

A cada jovencito o jovencita hay que motivarlo para que comprenda que no debe hacer lo que lo pueda dañar. Porque si las familias están desintegradas, los hijos de seguro tienen grandes problemas. Con problemas nadie puede reír, jugar o sentirse feliz.

Cada familia debe ser feliz; debe sentirse optimista siempre. Debe dejar a un lado todo lo que moleste, y también aquello que lo haga sufrir. Y la oración es una buena forma de fortalecerse. Las buenas lecturas sobre temas que cimenten la vida hogareña son un valioso recurso. Hay que vivir la vida con los ojos del corazón para descubrir a Dios en todos los actos diarios y en todos los lugares donde estén juntos. No se debe de ser ingenuo sobre lo que sucede. Pero a la vez no se debe sucumbir ante las cosas pequeñas que suceden.

¿Cómo debe de vivir una familia integrada? Esta debe de vivir con sencillez, con un espíritu alegre, en oración. Cada familia debe de sacar un espacio de su tiempo, para pequeñas reflexiones en el marco de sus principios religiosos.

¿Que en cada familia hay crisis? Estas (las crisis), llevan a las personas a estudiar y a analizar. Ese estudio y análisis minucioso puede ofrecer respuestas, ya que de las crisis debe surgir siempre algo bueno. Nacen nuevas ideas para enfrentar situaciones, [y] surgen nuevas relaciones, más afectivas, más fuertes.

Las familias deben estar integradas. Habrá días de penas, dificultades y tristezas. Habrá días de fiestas, celebraciones y alegrías. Por eso unidos, pensemos: “Si uno de ustedes está triste, que rece. El que esté alegre, que cante himnos a Dios”. (Santiago 5:13).

(El autor es Profesor Emérito Trabajo Social, Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico.)

 

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