Edición 33 • 14 al 20 de agosto de 2005
Hoy es lunes, 21 de mayo de 2012

La canonización

Padre Isaías Revilla Casado, OSA
frirevilla@hotmail.com
Para EL VISITANTE

P/ Me gusta leer su sección que me ayuda a aclararme muchas cosas. Perdone mi ignorancia, pero estoy convencida de que la Madre Teresa de Calcuta, como Carlos Manuel, como Juan Pablo II son verdaderamente santos. Mi pregunta es: ¿En qué ayuda ante Dios el reconocimiento oficial que supone la canonización?

Nilda Delgado, Manatí.

R/ Supongo que Dios, que es sumamente amoroso, habrá echado una sonrisita al encontrarse con tu pregunta. Y habrá formulado otra: “¿A mí me lo vas a preguntar?”

Entiendo que Dios lo sabe mejor que tú y que yo. Por tanto, la respuesta sería: ¡“Ante Dios no sirve para nada”!

Dios sabe de sobra si han sido santos y si los ha mandado al cielo o al infierno. No tiene que preguntárnoslo a nosotros.

La Canonización nos sirve a nosotros. Sí tenemos la esperanza de que podemos salvarnos, pero no tenemos la constancia de nadie que se haya salvado…, la verdad es que el esfuerzo que tendríamos que hacer para el acto de fe sería, en la mayor parte de las ocasiones, vano. ¿De qué me vale cumplir con sacrificio los mandamientos de Dios, si no tengo constancia de que a otros, que los han cumplido indudablemente mucho mejor que yo, les han servido en realidad de algo?

Por eso, cambian completamente las cosas, cuando yo veo que otros, que no han tenido más ni mejores dotes que yo, pero que las han organizado bien, ya se encuentran en los altares. Eso, en el fondo, es una inyección de optimismo y de seguridad en mi fe. Y Dios, que es bueno, me da también ese caramelito, para que no deje de seguir haciendo las cosas bien y para que un día llegue a lo que ya otros sé que llegaron.

Por otra parte es fruto de una liturgia que nace con la misma Iglesia. En las catacumbas uno de los momentos importantes era el recuerdo de los que ya habían testimoniado con su sangre que la redención de Jesús había sido eficaz para ellos. La historia de la Liturgia no hace más que enriquecer, tanto en el plano espiritual, como en el sicológico, como en el artístico este culto a los muertos, sobre todo a los que han sido declarados santos porque se les considera también intercesores nuestros ante el Padre.

De hecho, canonizar era leer en el Canon de la Misa los nombres de aquellos que habían cumplido bien con la regla de conducta (“canon”), habían triunfado con Cristo y con él se encontraban ante el trono del Padre en el Cielo.

Para otros temas relacionados vea http://sududa.tripod.com sección Derecho.

...nuestros auspiciadores

Archivo EV

Ir al tope del documento
Ir atrs
Página Principal De Portada Esta Semana En Foco Formación Liturgia Por las diócesis EV de Revista