Edición 33 • 14 al 20 de agosto de 2005
Hoy es martes, 7 de febrero de 2012

Vigésimo Domingo – Ciclo A
La grandeza de la fe

P. Ángel Manuel Santos Santos
psantos@elvisitante.biz
Para El Visitante

Isaías 56, 6-7

En el primer capítulo de la tercera parte de su libro, Isaías expone las promesas a los extranjeros. El Señor, por boca de este profeta, asegura que traerá a los extranjeros a su Monte Santo.

Salmo 66, 2-3.5-6.8

En este salmo deseamos que Dios sea alabado por todos los pueblos. Al mismo tiempo pedimos que el Señor nos bendiga y que todas las naciones conozcan su salvación.

Romanos 11, 13-15.29-32

San Pablo asegura que los dones, y la llamada de Dios, son irrevocables para Israel, pero Israel debe convertirse para alcanzar misericordia.

Mateo 15, 21-28

A pesar de la aparente negativa de Jesús, la mujer persevera pidiendo la curación por su hija. El Señor reconoce la grandeza de su fe y le concede su petición.

La fe perseverante

Una mujer cananea se puso a gritarle a Jesús pidiéndole compasión para su hija. Ante los gritos de la mujer, Jesús no respondió nada. Es difícil responder con calma cuando estamos cansados y nos gritan exigiéndonos algo. Pero el silencio de Jesús, más que causado por el cansancio o una respuesta a la importunidad de la mujer, es expresión de la escucha atenta de Dios. Dios hace silencio para escucharnos. También los cristianos hacemos silencio, interno y externo, para escuchar a Dios cuando se proclama su Palabra en la Santa Misa y cuando nos disponemos para hablarle en la oración y recibirlo en la Sagrada Comunión.

Ante el silencio del Señor, los discípulos intercedieron por la mujer. Durante el acto penitencial de la Santa Misa, pedimos la intercesión de los hermanos en la tierra y de los santos en el cielo para que el Señor nos conceda un corazón bien dispuesto para celebrar la Eucaristía. En la vida espiritual, en nuestra relación con Dios, la oración de intercesión siempre es muy valiosa porque es vivencia de la comunión en el amor. Pero no se sabe si la intervención de los apóstoles estaba motivada por la compasión o por el deseo de acallar los gritos de la mujer.

Jesús rompió su silencio y respondió con una clara negativa a la petición de los apóstoles. Recuerda que Él ha sido enviado sólo a las ovejas descarriadas de Israel. Es obvio que la mujer cananea no es de las ovejas descarriadas del pueblo de Dios. Lo mismo podemos decir hoy de la participación de la Eucaristía. La Santa Misa es para los bautizados y sólo los que están preparados o bien dispuestos pueden recibir a Cristo en la Sagrada Comunión. A los demás les toca escuchar la Palabra con atención y recibir a Cristo por la oración.

Como la intervención de los discípulos falló, la mujer lo alcanzó y se postró pidiendo que la socorriera. Pero la respuesta de Jesús todavía es más dolorosa porque sonó como un insulto. Algunos daban, por desprecio, el apodo de perros a los paganos, a los gentiles, a los que no pertenecían al pueblo escogido. Pero Jesús no dijo que los judíos son los hijos y los gentiles son los perros. Jesús dijo que los hijos recibían primero la comida y luego se le daba a los demás; como el pueblo judío recibió primero la gracia de la salvación por Jesucristo y desde ellos, por el mismo Jesucristo, se dio al mundo entero.

La mujer perseveró en su petición y respondió con gran humildad reconociendo la verdad de las palabras de Jesús y señalando un ángulo nuevo a la cuestión. Ella clarifica que no está pidiendo la comida de los hijos ni comer antes que ellos, sino sólo recibir unas migajas juntamente con ellos. Esta mujer, cuando encontró un obstáculo o una negativa no se echó atrás. Cuando escuchó un aparente insulto no se desanimó, no se ofendió ni se escondió a llorar. Esta madre aceptó la verdad de las palabras de Jesús. Así debemos acercarnos a Jesús. Esa es la verdadera respuesta de fe.

Debemos pasar de una fe sentimental y débil a una fe realista y fuerte que pueda perseverar en el seguimiento de Jesús a pesar de las pruebas. Esa debe ser nuestra experiencia cada domingo cuando participamos en la Santa Misa. A pesar de las apariencias, la Santa Misa une la tierra con el cielo. Para muchos es una hora incómoda, interrumpida con niños llorando, sosos y desafinados cantos, largas homilías que divagan por muchos temas sin sentido, chistes que no vienen al caso y gente vestida como para ir a un partido de baloncesto, de playa, de excursión o para la discoteca. Pero a pesar de todos estos fallos, en la Santa Misa, Jesús glorioso está presente. Y Jesús dice a cada uno de los presentes, como le dijo a la cananea: «Qué grande es tu fe». Grande es nuestra fe en la presencia de Cristo en la Eucaristía cuando participamos con devoción todos los domingos en la Santa Misa.

lecturas

14 + XX Domingo del Tiempo Ordinario.
ve Misa pr, Gl, Cr, Pf dominical
  L 1 Is 56, 1. 6-7; Sal 66
  L 2 Rm 11, 13-15. 29-32
  Ev Mt 15, 21-28
  Oficio dominical. Te Deum.
  (OL: Ef 1, 1-14)
bl 1 Vísp. de la solemnidad sig. Comp Dom I.
  Misa vespertina de la Vigilia de la
  Asunción de la Virgen María
  L 1 1 Cor 15, 3-4. 15-16; 16, 1-2; Sal 131
  L 2 1 Cor 15, 54-57
  Ev Lc 11, 27-28
   
15 Lunes XX s.t.o. Solemnidad:
  La Asunción de la Santísima
  Virgen María
bl Misa pr, Gl, Cr, Pf pr, BS pr.
  L 1 Ap 11, 19; 12, 1-6. 10; Sal 44
  L 2 1 Cor 15, 20-26
  Ev Lc 1, 39-56
  Oficio de la solemnidad Te Deum.
  Hr ant pr y Salm complementaria.
  Comp Dom II ant final
  “Salve, Reina de los Cielos”.
   
16 Martes XX s.t.o. Feria o Memoria libre:
  San Esteban de Hungría
ve Misa de la feria o (bl) de la memoria.
  L 1 Jue 6, 11-24a; Sal 84
  Ev Mt 19, 23-30
  Oficio de feria o de la memoria
  (OL: Ef 2, 1-10)
 
17 Miércoles XX s.t.o. Feria
ve Misa de feria
  L 1 Jue 9, 6-15; Sal 20
  Ev Mt 20, 1-16a
  Oficio de feria
  (OL: Ef 2, 11-22)
 
18 Jueves XX s.t.o. Feria
ve Misa de feria
  L 1 Jue 11, 29-39a; Sal 39
  Ev Mt 22, 1-14
  Oficio de feria
  (OL: Ef 3, 1-13)
   
19 Viernes XX s.t.o. Feria o Memoria libre:
  San Juan Eudes, pbro.
ve Misa de feria o (bl) de la memoria
  L 1 Rut 1, 1. 3-8. 14-16.22; Sal 145
  Ev Mt 22, 34-40
  Oficio de feria o de la memoria
  (OL: Ef 3, 14-21)
   
20 Sábado XX s.t.o. Memoria obligatoria:
  San Bernardo, abad. y dr.
bl Misa de la memoria. Tres ors prs.
  L 1 Rut 2, 1-3. 8-11; 4, 13-17; Sal 127
  Ev Mt 23, 1-12
  Oficio de la memoria, ant Ben pr.
  (OL: Ef 4, 1-16)
ve I Vísp del domingo sig. Comp Dom I
  Misa vespertina del domingo sig.
   
21 + XXI Domingo del Tiempo Ordinario.
ve Misa pr, Gl, Cr, Pf dominical
  L 1 Is 22, 19.23; Sal 137
  L 2 Rm 11, 33-36
  Ev Mt 16, 13-20
  Oficio dominical. Te Deum.
  (OL: 4, 17-24)

 

 

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