En
proyecto de ley
Planteamiento
engañoso sobre anticoncepción
de emergencia
Vivian Maldonado Miranda
entrevistas@elvisitante.biz
“Las pastillas anticonceptivas de emergencia
no tienen efecto alguno si el óvulo ya se
encuentra fecundado”.
Así lo afirma la exposición de motivos
del Proyecto de la Cámara número
1509, radicado por la representante Lydia Méndez
Silva. La medida propone establecer la “Ley
de Protocolo de Atención de Emergencia para
Víctimas de Agresión Sexual”,
para que las Salas de Emergencia de las Instituciones
Hospitalarias de Puerto Rico provean de forma inmediata
pastillas anticonceptivas de emergencia (PAE) a
cada víctima.
El artículo 3 expone que cada mujer deberá recibir
información médica “exacta
y no viciada” sobre las PAEs y que, luego
de recibir esta orientación, inmediatamente
se le administren las pastillas. El artículo
2 establece que “bajo ningún concepto
se entenderá que la pastilla abortiva RU-486
ni otra similar” se puede catalogar dentro
de la definición de PAE.
Luego de suministrar la PAE, la institución
coordinará consejería y orientación
psicológica con las agencias gubernamentales
dentro de un término no mayor de 48 horas,
según lo establece el artículo 3,
punto 4. Los hospitales que no cumplan con el requisito
de suministrar las pastillas estarán sujetos
a una multa de entre $5,000 y $10,000, detallada
en el artículo 4 del proyecto de ley. La
Oficina de la Procuraduría del Paciente
(OPP) tendrá el deber de fiscalizar el cumplimiento
de la medida.
Sin embargo, para la profesora Lilliam Cruz Orengo,
del departamento de Fisiología del Recinto
de Ciencias Médicas de la Universidad de
Puerto Rico, las afirmaciones de que las PAEs no
tienen efecto alguno sobre el óvulo fecundado
son falsas, ya que las PAEs evitan la implantación
del embrión cuando llega al útero.
“Las Pastillas Anticonceptivas de Emergencia
en una relación sexual trabajan en tres
líneas
de ataque. La primera es para tratar de evitar
la ovulación. La segunda, intenta evitar
que el esperma llegue al óvulo y lo fertilice.
Y la tercera es el efecto abortivo, ya que cuando
no se pudo evitar la ovulación y fertilización,
se impide que el embrión se anide en el útero.
Para justificar este efecto, dicen que se evita
la ‘implantación del óvulo’ pero,
un óvulo sin fertilizar no se implanta.”,
afirmó la profesora.
Cruz Orengo alegó que es difícil
estimar cuál de los dos efectos se produce
en una relación sexual en particular, ya
que la mujer tendría que tener un conocimiento
específico del día en que se supone
que ovule, para poder determinar si, en efecto,
al momento de la relación sexual no había
ovulado ya.
“En los seres humanos la fecundación
ocurre en las trompas de Falopio. Veinticuatro
horas después
de la fecundación, el cigoto posee un núcleo
con 46 cromosomas. A partir de ese momento, comienzan
las divisiones celulares en el trayecto a través
de las trompas de Falopio. Ya en ocho células,
comienzan la activación del genoma –o
plan genético- del nuevo individuo, no de
un óvulo. Incluso, hay evidencia de algunos
factores que se manifiestan cuando sólo
tiene dos células. Esto es entre el segundo
y el tercer día de gestación. El
embrión sigue su desarrollo hasta que llega
al útero. Todo este trayecto toma aproximadamente
siete días. Si se evita la implantación,
es en este momento, con el embrión en la
etapa de blástula, cuando el efecto de haber
tomado las PAEs hace que no se anide.”, dijo.
“
El embrión que se desecha está en
la misma etapa de desarrollo en la que se intentan
implantar en las fertilizaciones ‘in-vitro’.
Cuando se habla de evitar la implantación,
estamos hablando de un proceso abortivo químico”,
afirmó la investigadora en neurociencia
y regeneración.
Por otra parte, la doctora Maritza Busquets,
del Servicio de Ginecología y Obstetricia de
la Universidad de los Andes, en un artículo
para la Revista Chilena de Obstetricia y Ginecología,
utiliza el estudio de Johanisson Landgren, del
Instituto Carolino de Suecia, para establecer un
estimado de la capacidad de la PAE para evitar
la fecundación.
De acuerdo con Busquets, el diseño experimental
de Landgren utilizó tres grupos de mujeres
que estaban en diversas fases de su ciclo y dos
grupos control. En el primer grupo, que correspondía
a las mujeres entre los días 2 y 8 del ciclo
femenino, al administrar el ingrediente que se
utiliza en la PAE conocida como Plan B (Levonorgestrel
o LNG), los ciclos “se alargaron significativamente
a expensas de la fase folicular” y “la
actividad ovárica fue ovulatoria en todos
los casos”, según detalló Busquets.
En los grupos 2 y 3, correspondiente a las mujeres
que tomaron el LNG entre los días 9 al 15
y 11 al 19, respectivamente, hubo ovulación
normal en un 41 por ciento y un 39 por ciento de
los casos (“Contracepción de Emergencia:
Efecto Postfertilización del Levonorgestrel”,
2003, http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0717-75262003000200012&script=sci_arttext&tlng=es#7).
El “Plan B” o tabletas de 0.75 mg de
LNG, es utilizado por la representante Méndez
Silva como ejemplo de la PAE que los hospitales
deben ofrecer en la exposición de motivos
del proyecto de ley.
Por otra parte, Cruz Orengo descalificó que
las PAEs sean efectivas en prevenir que el espermatozoide
llegue hasta un óvulo ya liberado. “Para
que un tratamiento hormonal tenga el efecto de
evitar la capacitación del espermatozoide
y que no pueda fertilizar al óvulo, se tendrían
que tomar las pastillas varias horas antes de la
relación sexual, lo que es imposible durante
una violación”, afirmó Cruz.
La profesora detalló que para que la célula
masculina sea incapaz de llegar al óvulo,
es necesario que la mucosidad de la zona cervical
de la mujer se endurezca, de modo que el espermatozoide
no pueda subir hasta el útero. “El
proceso de poner la secreción cervical espesa
tarda de 3 a 5 días. Si la relación
sexual ya ocurrió al momento en que se toma
la pastilla, ya el semen penetró, por lo
que aunque la secreción cervical cambie
por el efecto de la PAE, el espermatozoide ya llegó al útero
en los minutos posteriores al acto”, dijo.
Discordancia entre la ciencia y la sociedad
“Si se define el comienzo del embarazo
desde la implantación y, por ende, aunque
se destruya un embrión no se denomina aborto,
hay un problema entre lo que dice la ciencia y
lo que
dice el término civil”, afirmó la
profesora. “Desde el punto de vista biológico,
ya hay una vida formada siete días antes
de la implantación, sólo que estaba
navegando por las trompas de Falopio”.
Cruz Orengo detalló que en la anatomía,
siempre se considera un embrión a la criatura
en desarrollo a partir de la fecundación,
en todos los seres del reino animal, incluyendo
al ser humano. “Hablamos de cigoto, mórula,
blástula y otros nombres por el estilo para
delimitar las distintas fases de este proceso de
desarrollo y proliferación celular. Sin
embargo, siempre es un embrión: embrión
a las 24 horas, a las 48 horas o a las 96 horas”,
dijo. “La sociedad llama embrión al
implantado y a todas las fases previas a esa implantación
no. Desde el punto de vista biológico no
existe una distinción o cambio de identidad
entre el embrión antes y después
de la implantación. Dicho de otro modo,
el proceso de gestación es uno contínuo,
no se interrumpe con la implantación, es
una fase del mismo proceso de desarrollo.”,
aseguró.
“
Aún más, quienes aseguran que la
vida humana o el embarazo comienza a partir de
la implantación se han inventado el término
de ‘pre-embrión’, que es tan
absurdo como decir que los niños son ‘pre-personas’.
Este término ha sido ampliamente rechazado
por expertos en embriología y anatomía,
quienes afirman que, así como la vida post-natal
comienza con el nacimiento, la vida pre-natal comienza
con la fertilización.” (O’Rahilly,
R. & Muller, F. Human Embryology and Teratology,
3rd ed New York; Wiley-Liss, 2001)
“
Aquí hay un problema con las estrategias
educativas y de prevención. El niño
no nacido también es una víctima,
no el culpable. El embarazo no es lo que está mal,
sino la violación, el trauma y el daño
que se le hizo a esa mujer. No hay que atacar a
la víctima, sino al culpable. Siempre se
ataca a la parte más débil de la
situación que es el no nacido. Esa no es
la estrategia a seguir”, concluyó Cruz
Orengo, en su carácter personal.