Edición 34 • 21 al 27 de agosto de 2005
Hoy es lunes, 21 de mayo de 2012

En proyecto de ley
Planteamiento engañoso sobre anticoncepción de emergencia

Vivian Maldonado Miranda
entrevistas@elvisitante.biz

“Las pastillas anticonceptivas de emergencia no tienen efecto alguno si el óvulo ya se encuentra fecundado”.

Así lo afirma la exposición de motivos del Proyecto de la Cámara número 1509, radicado por la representante Lydia Méndez Silva. La medida propone establecer la “Ley de Protocolo de Atención de Emergencia para Víctimas de Agresión Sexual”, para que las Salas de Emergencia de las Instituciones Hospitalarias de Puerto Rico provean de forma inmediata pastillas anticonceptivas de emergencia (PAE) a cada víctima.

El artículo 3 expone que cada mujer deberá recibir información médica “exacta y no viciada” sobre las PAEs y que, luego de recibir esta orientación, inmediatamente se le administren las pastillas. El artículo 2 establece que “bajo ningún concepto se entenderá que la pastilla abortiva RU-486 ni otra similar” se puede catalogar dentro de la definición de PAE.

Luego de suministrar la PAE, la institución coordinará consejería y orientación psicológica con las agencias gubernamentales dentro de un término no mayor de 48 horas, según lo establece el artículo 3, punto 4. Los hospitales que no cumplan con el requisito de suministrar las pastillas estarán sujetos a una multa de entre $5,000 y $10,000, detallada en el artículo 4 del proyecto de ley. La Oficina de la Procuraduría del Paciente (OPP) tendrá el deber de fiscalizar el cumplimiento de la medida.

Sin embargo, para la profesora Lilliam Cruz Orengo, del departamento de Fisiología del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, las afirmaciones de que las PAEs no tienen efecto alguno sobre el óvulo fecundado son falsas, ya que las PAEs evitan la implantación del embrión cuando llega al útero.

“Las Pastillas Anticonceptivas de Emergencia en una relación sexual trabajan en tres líneas de ataque. La primera es para tratar de evitar la ovulación. La segunda, intenta evitar que el esperma llegue al óvulo y lo fertilice. Y la tercera es el efecto abortivo, ya que cuando no se pudo evitar la ovulación y fertilización, se impide que el embrión se anide en el útero. Para justificar este efecto, dicen que se evita la ‘implantación del óvulo’ pero, un óvulo sin fertilizar no se implanta.”, afirmó la profesora.

Cruz Orengo alegó que es difícil estimar cuál de los dos efectos se produce en una relación sexual en particular, ya que la mujer tendría que tener un conocimiento específico del día en que se supone que ovule, para poder determinar si, en efecto, al momento de la relación sexual no había ovulado ya.

“En los seres humanos la fecundación ocurre en las trompas de Falopio. Veinticuatro horas después de la fecundación, el cigoto posee un núcleo con 46 cromosomas. A partir de ese momento, comienzan las divisiones celulares en el trayecto a través de las trompas de Falopio. Ya en ocho células, comienzan la activación del genoma –o plan genético- del nuevo individuo, no de un óvulo. Incluso, hay evidencia de algunos factores que se manifiestan cuando sólo tiene dos células. Esto es entre el segundo y el tercer día de gestación. El embrión sigue su desarrollo hasta que llega al útero. Todo este trayecto toma aproximadamente siete días. Si se evita la implantación, es en este momento, con el embrión en la etapa de blástula, cuando el efecto de haber tomado las PAEs hace que no se anide.”, dijo.

“ El embrión que se desecha está en la misma etapa de desarrollo en la que se intentan implantar en las fertilizaciones ‘in-vitro’. Cuando se habla de evitar la implantación, estamos hablando de un proceso abortivo químico”, afirmó la investigadora en neurociencia y regeneración.

Por otra parte, la doctora Maritza Busquets, del Servicio de Ginecología y Obstetricia de la Universidad de los Andes, en un artículo para la Revista Chilena de Obstetricia y Ginecología, utiliza el estudio de Johanisson Landgren, del Instituto Carolino de Suecia, para establecer un estimado de la capacidad de la PAE para evitar la fecundación.

De acuerdo con Busquets, el diseño experimental de Landgren utilizó tres grupos de mujeres que estaban en diversas fases de su ciclo y dos grupos control. En el primer grupo, que correspondía a las mujeres entre los días 2 y 8 del ciclo femenino, al administrar el ingrediente que se utiliza en la PAE conocida como Plan B (Levonorgestrel o LNG), los ciclos “se alargaron significativamente a expensas de la fase folicular” y “la actividad ovárica fue ovulatoria en todos los casos”, según detalló Busquets. En los grupos 2 y 3, correspondiente a las mujeres que tomaron el LNG entre los días 9 al 15 y 11 al 19, respectivamente, hubo ovulación normal en un 41 por ciento y un 39 por ciento de los casos (“Contracepción de Emergencia: Efecto Postfertilización del Levonorgestrel”, 2003, http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0717-75262003000200012&script=sci_arttext&tlng=es#7).

El “Plan B” o tabletas de 0.75 mg de LNG, es utilizado por la representante Méndez Silva como ejemplo de la PAE que los hospitales deben ofrecer en la exposición de motivos del proyecto de ley.

Por otra parte, Cruz Orengo descalificó que las PAEs sean efectivas en prevenir que el espermatozoide llegue hasta un óvulo ya liberado. “Para que un tratamiento hormonal tenga el efecto de evitar la capacitación del espermatozoide y que no pueda fertilizar al óvulo, se tendrían que tomar las pastillas varias horas antes de la relación sexual, lo que es imposible durante una violación”, afirmó Cruz.

La profesora detalló que para que la célula masculina sea incapaz de llegar al óvulo, es necesario que la mucosidad de la zona cervical de la mujer se endurezca, de modo que el espermatozoide no pueda subir hasta el útero. “El proceso de poner la secreción cervical espesa tarda de 3 a 5 días. Si la relación sexual ya ocurrió al momento en que se toma la pastilla, ya el semen penetró, por lo que aunque la secreción cervical cambie por el efecto de la PAE, el espermatozoide ya llegó al útero en los minutos posteriores al acto”, dijo.

Discordancia entre la ciencia y la sociedad

“Si se define el comienzo del embarazo desde la implantación y, por ende, aunque se destruya un embrión no se denomina aborto, hay un problema entre lo que dice la ciencia y lo que dice el término civil”, afirmó la profesora. “Desde el punto de vista biológico, ya hay una vida formada siete días antes de la implantación, sólo que estaba navegando por las trompas de Falopio”.

Cruz Orengo detalló que en la anatomía, siempre se considera un embrión a la criatura en desarrollo a partir de la fecundación, en todos los seres del reino animal, incluyendo al ser humano. “Hablamos de cigoto, mórula, blástula y otros nombres por el estilo para delimitar las distintas fases de este proceso de desarrollo y proliferación celular. Sin embargo, siempre es un embrión: embrión a las 24 horas, a las 48 horas o a las 96 horas”, dijo. “La sociedad llama embrión al implantado y a todas las fases previas a esa implantación no. Desde el punto de vista biológico no existe una distinción o cambio de identidad entre el embrión antes y después de la implantación. Dicho de otro modo, el proceso de gestación es uno contínuo, no se interrumpe con la implantación, es una fase del mismo proceso de desarrollo.”, aseguró.

“ Aún más, quienes aseguran que la vida humana o el embarazo comienza a partir de la implantación se han inventado el término de ‘pre-embrión’, que es tan absurdo como decir que los niños son ‘pre-personas’. Este término ha sido ampliamente rechazado por expertos en embriología y anatomía, quienes afirman que, así como la vida post-natal comienza con el nacimiento, la vida pre-natal comienza con la fertilización.” (O’Rahilly, R. & Muller, F. Human Embryology and Teratology, 3rd ed New York; Wiley-Liss, 2001)

“ Aquí hay un problema con las estrategias educativas y de prevención. El niño no nacido también es una víctima, no el culpable. El embarazo no es lo que está mal, sino la violación, el trauma y el daño que se le hizo a esa mujer. No hay que atacar a la víctima, sino al culpable. Siempre se ataca a la parte más débil de la situación que es el no nacido. Esa no es la estrategia a seguir”, concluyó Cruz Orengo, en su carácter personal.

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