Edición 35 • 28 de agosto al 3 de septiembre de 2005
Hoy es lunes, 21 de mayo de 2012

Soluciones Caóticas

El panorama isleño, nada halagador, ha generado una variedad de opciones que aceleran el proceso de malversación de la mente y el corazón. La emergencia económica hiere el bolsillo y desinfla las aspiraciones familiares y aturde inmisericordemente. El mar picado, con oleaje de ajustes a todos los niveles, es trago amargo que muchos ponen en la balanza del “yo lucho” o “yo me deshidrato” en la sofocación del momento.

Los boricuas tienen una salida a la mano: partir para Estados Unidos. El destino: Nueva York, Orlando, Chicago. Van a las grandes urbes con la pregunta a cuestas: ¿Qué será de Borinquen, mi Dios querido? El ir y venir, tener parte de la familia acá y otra allá, arriesgar el retorno, produce escalofríos y una especie de desestabilización emotiva y sicológica. Nadar en dos aguas lleva consigo el naufragio, una desolación que amarra el espíritu y produce melancolía, recuerdos de tristezas.

Algunos se aferran a los juegos de azar lícitos, a los ilícitos, a los casinos como botín y consuelo. Los de la tercera edad, los bendecidos por el día tres de cada mes, mezclan su chequecito con la esperanza de un “Jack Pot” milagroso que colmará sus expectativas y anhelos. A las cuatro de la mañana lloran su mala suerte y se convierten en mendigos mañaneros. Allí están como almas en penas, contando los segundos para que llegue el tres del próximo mes.

Muchos se dan de baja de sus empleos, porque se gana poco, prefieren la hamaca, la sombra del árbol, la rutina de ir y venir, hablar lo mismo y comentar de lo difícil que está la situación. No entienden que esa monotonía les atrofia el pensamiento, que la tierra necesita del abono del sudor, que hay que cumplir con el propósito de Dios.

Las soluciones caóticas están a la orden del día. Éstas encierran confusión, baja autoestima, debilidad. Los que se acogen a esas salidas eufóricas, sin discernimiento claro, se aventuran a quedarse sin la soga y sin la cabra. Los vacíos emotivos que acompañan a esas soluciones no se llenan nunca, porque contienen parte de un fracaso, aunque los espejismos se agiganten y desmientan lo que queda por dentro, de pérdida.

Antes de hacer una decisión hay que poner a Dios de frente, el presente y el futuro, el amor patrio y las desventajas que acompañan la ilusión momentánea. Somos seres pensantes, hombres y mujeres que visten de sol, de armonía de verdores, de pequeñeces geográficas, que en nada reflejan el enanismo enfermizo y débil.

Es la hora de luchar por el bien común, observando de cerca los paisajes del alma y del corazón. Las rutas de Dios no son las nuestras. Él bendice a los que trabajan con amor y se inmolan en la solicitud social, y convierten el agua en vino y salen airosos en su lealtad.

Nos toca sacrificarnos, sin caer en las justificaciones más insensatas. Los que pierden el control, obscurecen el día nuevo y la perspectiva de luz necesaria para estos momentos.


aplaude

Premiación

A los servidores públicos que han sido galardonados con el Premio Manuel A. Pérez.

Estos gentiles trabajadores saborean sus ocho horas de faena altruista y rinden una labor de excelencia.

Los que se desempeñan con amor, logran garantizar un estilo de servicio y de buena voluntad.

Servir a la comunidad implica un corazón solidario, una mirada de fervor que se nutre de una convicción de olores fraternales.

En momentos de aflicción, estos servidores públicos mitigan el golpe social y dan fe de que vale la pena servir al país con entusiasmo y dedicación.

Dadivas honrosas:

A los que están dispuestos a dar su óbolo en favor de una causa noble o de aquellos que llevan con resignación y paciencia una enfermedad crónica.

Al partir el pan de la bondad se abre el horizonte de la solidaridad compartida.

Muchos lo tienen todo, otros carecen hasta de lo mínimo.

El ser humano gana en dones y en alegría cuando da de lo que tiene. “El que da tacañamente, recibirá tacañamente”, dice la palabra de Dios.

En tiempos de precariedad, las manos unidas y el corazón en llamas virtuosas, hacen la gran diferencia.

censura

Mal situados

A los que se dedican a leer los periódicos en las gasolineras impidiendo que los asiduos clientes puedan obtener el suyo.

Estos lectores a la ligera se contentan con leer el periódico, obstruir el paso y hacerse de la vista larga.

Esta actitud, que se ha convertido en parte del proceder cotidiano, implica una indiferencia, un “allá ellos” desolador.

La crisis social ha hecho estragos en la mente de muchos puertorriqueños que no entienden de buenos modales, ni de la etiqueta tan necesarios para la convivencia entre todos.

Controversia dañina:

A los que tienen la responsabilidad de conducir a los accidentados en urgencia y se echan a volar sobre la controversia y el dime y te diré.

El servicio de helicópteros para salvar vidas tiene que estar exento de zancadillas o del fuego cruzado.

Las ambulancias aéreas representan la diferencia entre la vida y la muerte. En la medida en que los ciudadanos oigan de luchas y encontronazos de los trabajadores de la salud, perderán la confianza en ese servicio.

Hay que aclarar y seguir adelante con piedad y verdad.

 

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