Estabilidad social por la ley natural
Cuando la ley positiva jurídica toma como
fundamento de toda norma la ley natural, acierta
en su visión y se humaniza la sociedad.
La ley natural no es un invento arbitrario sino
consecuencia del uso correcto de la razón
y del sentido común que trasciende en el
tiempo, ideologías, culturas, sociedades,
sistemas filosóficos y civilizaciones…
Leyes como la adopción de niños por
parte de parejas homosexuales o la jurisprudencia
que legaliza el aborto, conceden supuestos “derechos” bajo
la presión mediática o la ignorancia.
Pero la naturaleza no cede y tarde o temprano se
impone.
Existen innumerables ejemplos a través de
la historia en los cuales se hace referencia a
esa Ley natural en la que reposan todas las demás.
Los filósofos de la cultura griega fueron
los que con más claridad se expresaron sobre ésta.
Por ejemplo, Cicerón (106 a 43 a.C.) decía
que “…hay una ley verdadera, recta
razón conforme con la naturaleza, presente
en todos, constante, sempiterna, la cual llama
al deber mandando y desvía del engaño
prohibiendo (...) A esta ley (...) ni es lícito
derogarla en algo, ni puede ser abrogada por completo,
ni nos podemos desligar de esta ley por obra del
Senado o del Pueblo” Además expuso
que esta ley que trasciende lugar es eterna e inmutable
y que Dios es el soberano de esta ley, “El
sólo es autor, intérprete y legislador;
y quien no lo obedezca renegará de él
mismo, y rechazando su naturaleza de hombre, por
eso mismo incurrirá en las máximas
penas (Cicerón, De Legibus, XXI, 17 y De
República III, 2).
También Gayo, en el siglo II, afirmó en
las Instituta que “la ley civil corrompe
o altera los derechos civiles, pero no los derechos
naturales” y Sófocles por voz de Antígona
prefiere la obediencia a la Ley natural que a la
ley del tirano Creón. Dice la protagonista
de esta tragedia griega que: “Yo no pensé que
tus decretos, decretos de un ser mortal, pudiesen
abrogar las leyes no escritas e inmutables del
cielo. Estas leyes perennes no son de hoy ni de
ayer, sino que pertenecen a todos los tiempos,
son eternas, y nadie sabe cuándo nacieron”.
La ley moral natural, como también se le
llama, es la ley de la persona humana para dirigir
su vida y sus actos como la describió Juan
Pablo II. Esta ley tiene como principio básico
hacer el bien y evitar el mal. Para los cristianos
y personas de buena voluntad la ley natural contiene
los preceptos primeros y esenciales que en la practica
se concretan en los diez mandamientos.
La ley natural debe ser la referencia inequívoca
en el derecho de los pueblos. De su atención
depende la estabilidad social y la convivencia
en un mundo, libre de las situaciones extrañas
a la naturaleza humana.