Edición 35 • 28 de agosto al 3 de septiembre de 2005
Hoy es martes, 7 de febrero de 2012

José R. Ortiz Valladares, Ph.D.
director@elvisitante.biz

Estabilidad social por la ley natural

Cuando la ley positiva jurídica toma como fundamento de toda norma la ley natural, acierta en su visión y se humaniza la sociedad. La ley natural no es un invento arbitrario sino consecuencia del uso correcto de la razón y del sentido común que trasciende en el tiempo, ideologías, culturas, sociedades, sistemas filosóficos y civilizaciones…

Leyes como la adopción de niños por parte de parejas homosexuales o la jurisprudencia que legaliza el aborto, conceden supuestos “derechos” bajo la presión mediática o la ignorancia. Pero la naturaleza no cede y tarde o temprano se impone.

Existen innumerables ejemplos a través de la historia en los cuales se hace referencia a esa Ley natural en la que reposan todas las demás. Los filósofos de la cultura griega fueron los que con más claridad se expresaron sobre ésta.

Por ejemplo, Cicerón (106 a 43 a.C.) decía que “…hay una ley verdadera, recta razón conforme con la naturaleza, presente en todos, constante, sempiterna, la cual llama al deber mandando y desvía del engaño prohibiendo (...) A esta ley (...) ni es lícito derogarla en algo, ni puede ser abrogada por completo, ni nos podemos desligar de esta ley por obra del Senado o del Pueblo” Además expuso que esta ley que trasciende lugar es eterna e inmutable y que Dios es el soberano de esta ley, “El sólo es autor, intérprete y legislador; y quien no lo obedezca renegará de él mismo, y rechazando su naturaleza de hombre, por eso mismo incurrirá en las máximas penas (Cicerón, De Legibus, XXI, 17 y De República III, 2).

También Gayo, en el siglo II, afirmó en las Instituta que “la ley civil corrompe o altera los derechos civiles, pero no los derechos naturales” y Sófocles por voz de Antígona prefiere la obediencia a la Ley natural que a la ley del tirano Creón. Dice la protagonista de esta tragedia griega que: “Yo no pensé que tus decretos, decretos de un ser mortal, pudiesen abrogar las leyes no escritas e inmutables del cielo. Estas leyes perennes no son de hoy ni de ayer, sino que pertenecen a todos los tiempos, son eternas, y nadie sabe cuándo nacieron”.

La ley moral natural, como también se le llama, es la ley de la persona humana para dirigir su vida y sus actos como la describió Juan Pablo II. Esta ley tiene como principio básico hacer el bien y evitar el mal. Para los cristianos y personas de buena voluntad la ley natural contiene los preceptos primeros y esenciales que en la practica se concretan en los diez mandamientos.

La ley natural debe ser la referencia inequívoca en el derecho de los pueblos. De su atención depende la estabilidad social y la convivencia en un mundo, libre de las situaciones extrañas a la naturaleza humana.

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