Edición 35 • 4 al 10 de septiembre de 2005


Boricuas desde Alemania

Nota: Los comentarios siguientes se recibieron en la redacción de El Visitante desde Colonia, durante la estadía de los jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud.

Sulinés Santos (Parroquia San Antonio de Padua, Ceiba) - Mi experiencia durante los días que llevamos en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) ha sido de muchas vivencias, de grandes emociones y sobre todo de aprendizaje, tanto entre compañeros de grupo como de los jóvenes de otros países. En realidad es que cuando uno se mantiene en oración ante toda situación, las cosas van cayendo en su lugar. Uno de los grandes momentos fue cuando nos quedamos sin tomar el autobús. Según fueron pasando las horas y el frío se hacía más fuerte, se nos acerca una señora de Filipinas que nos trajo frutas, agua, té y hasta llevó a su hogar a las personas que necesitaban el servicio sanitario. Es ahí que vemos que Dios siempre está con nosotros y cómo utiliza a los demás como instrumento suyo. Gracias a Dios, estamos bien y con mucho ánimo.

Germarie Rolón Sierra (Parroquia Sagrado Corazón, Caguas) - Después de tanto tiempo de preparación son muchas las emociones que han surgido al esta aquí en la JMJ, las cuales me han impactado de gran manera. Es muy grande la sensación que se siente al ver a diferentes personas de distintas nacionalidades que rezan juntos el Padre Nuestro. También, ver la alegría que se percibe en cada uno de los jóvenes que participan es muy especial. El saber que aunque haya tempestades, sigo con un paso firme. El orgullo que se siente al representar a tu país en una celebración tan importante y el entender que hay mucha gente que espera por ti, por tu alegría y experiencia, vale más que cualquier cosa. Estoy segura de que serán muchos los corazones transformados y tocados por el Espíritu Santo, como ha ido ocurriendo con muchos de nosotros. La JMJ ha sido una de las experiencias que más me ha servido y con orgullo digo que "He venido a adorarle".

Israel Ramos Cintrón (Seminarista de la Diocesis de Caguas) - Mi experiencia en esta JMJ 2005 ha sido muy enriquecedora. He podido ver la Universalidad de la Iglesia. He visto gente de otras culturas, nacionalidades e idiomas que profesan la misma fe. Para mí ha sido un regalo de Dios estar compartiendo con otros jóvenes. Esta experiencia me ha hecho crear conciencia de la importancia de llevar el evangelio a mi comunidad.

Padre José Antonio Rivera (Párroco de Nuestra Señora del Rosario, Naguabo) - La vida de peregrinos está llena de dificultades y sorpresas. Encima de que estaba cansado de ir de un lugar a otro, finalmente no tenía medio para regresar en algunas ocasiones. Dios tiene un propósito siempre en cada hecho de nuestra vida. Qué mucho se aprende cuando, en un momento de crisis, tenemos que ser sinceros y mostrarnos tal cual somos. Entonces brotan sin querer muchas emociones: miedo, celo, depresión, tristeza. Por eso vuelvo y digo, qué mucho se aprende cada día.

Maritza Gómez (adulto, Parroquia San José, Gurabo) - La JMJ es un encuentro de jóvenes católicos del mundo entero que se congregan para hacer un intercambio cultural y espiritual. Mi experiencia ha sido una de crecimiento en la fe y solidaridad con otros jóvenes que se unen en un mismo pensamiento. "Hemos venido a adorarle" es el lema de esta jornada y hemos venido a Alemania al encuentro de Dios a través de las familias que nos reciben y nos dan de lo mejor que tienen. Hemos venido al encuentro de otros jóvenes que buscan alegría y que con nuestra bomba y plena le alegramos y brindamos ánimo. Hemos venido a orar por Puerto Rico para que se viva el amor, el diálogo y que cese la violencia, tanto policíaca como social. Puedo resumir mi experiencia como dice el salmista; "Dios ha estado grande con nosotros y estamos alegres". Dios bendiga a Puerto Rico, en especial a la juventud.