Ahogan los aumentos a las personas de edad avanzada
Vivian Maldonado Miranda
entrevistas@elvisitante.biz
Antes pagaba $17 de luz, ahora paga $30. No recibe
cupones, ni sabe si cualifica para la Reforma
de Salud. Sus ingresos del seguro social no han
aumentado.
Sin embargo, sus gastos en medicamentos se mantienen
en los $300 mensuales.
“Todavía no me ha llegado el aumento
del agua. El teléfono también es
un gasto”,
informó a El Visitante, la octogenaria Carmen
Santana Santiago, quien indicó que su factura
telefónica mensual asciende a los $53. Natural
de Manatí pero residente de Guaynabo desde
hace 45 años, el único ingreso de
doña Carmen son los $500 mensuales de su
seguro social, de los que más de la mitad
están destinados a medicinas de mantenimiento
contra las condiciones del sistema circulatorio. ¿Qué queda?
$200 al mes para el pago de agua, luz, teléfono
y compra de alimentos.

“Yo no gasto en ropa, ni en nada más”,
comentó doña Carmen. “Si siguen
los aumentos, no sé que voy a hacer”,
dijo. Por su parte, la hija mayor de Santana, Carmen
Font, manifestó su preocupación por
las personas de la tercera edad que no tienen a
sus hijos cerca para ayudarles a enfrentar los
aumentos. Al respecto, recalcó la necesidad
de algún tipo de subsidio que incluya al
grupo de envejecientes que no recibe cupones.
De acuerdo con las proyecciones para el 2005
del Censo 2000, se estima que en Puerto Rico existen
487,256 personas de 65 años o más.
El 72 por ciento de ellos dependen del seguro social,
la mayoría con un ingreso menor de $300
mensuales, según los datos de la Oficina
del Procurador de las Personas de Edad Avanzada
(OPPEA).
“Hay que tener claro que como principio
económico
básico, a las personas de ingreso fijo les
afecta más la inflación que las personas
que trabajan en negocios”, comentó el
economista de Estudio Técnicos, Roberto
López. “Los negocios tienen la capacidad
de subir sus precios y recuperar la pérdida.
Ellos están un poco más protegidos
de la inflación que la gente que tiene un
ingreso que sólo sube por ley, como es el
seguro social”.
López señaló que el seguro
social aumenta de acuerdo a la inflación
nacional en los Estados Unidos, que en la actualidad
se encuentra en un 3 por ciento anual. El mismo
aumento se aplica en todos los estados y en la
Isla. Sin embargo, las personas que viven en Puerto
Rico enfrentan una inflación en sus gastos
de entre un 11 y un 13 por ciento anual, sin contar
las subidas recientes en los servicios básicos.
“En teoría, los aumentos en el agua
no deberían
afectar a la población que trabaja porque
el dinero que antes se sacaba de las contribuciones,
ahora la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados
se lo descuenta directamente a todos. Cuando uno
lo pagaba en la planilla [con el subsidio gubernamental
que antes recibía la AAA], los que pagaban
más agua eran los que pagaban más
contribuciones. Ahora, el pago va en proporción
con el consumo. Sin embargo, no porque alguien
tenga más ingresos va a consumir más
agua. Por esto, la carga ahora es mayor en las
personas de menor ingreso que como era antes. Este
es un fenómeno que afecta a las personas
de la tercera edad”, explicó el economista.
López detalló que para un obrero,
el pago por consumo de agua puede ser un 2 por
ciento de su sueldo, mientras que para alguien
de la tercera edad, puede ser un 15 por ciento,
que con el aumento se convertiría en un
30 por ciento de su ingreso. “Lo mismo sucede
con la luz. Al ser servicios básicos, que
todo el mundo los consume, los más afectados
son las personas de la tercera edad”, dijo.
Por otra parte, afirmó que para los contribuyentes
una disminución en el pago de contribuciones
y un aumento en el pago de utilidades lo que traería
eventualmente es una redistribución del
dinero para el ciudadano promedio del país. “Para
la clase trabajadora, se trata de dejar de mantener
los empleos gubernamentales a través del
pago de contribuciones, para pagarlo a través
de los costos por servicios”, agregó. “Si
no estuviéramos hablando de la tercera edad,
diría que el único daño real
al país ha sido el aumento en la luz, porque
el pago del costo del petróleo no ayuda
en nada, sino que es dinero que sale hacia el exterior”.