Edición 36 • 4 al 10 de septiembre de 2005
Hoy es lunes, 21 de mayo de 2012

Artículo de consumo

Advierte Su Santidad Benedicto XVI del peligro de convertir la religión en artículo de consumo, en cosa banal y de poca monta. Es fácil, en estos días recios, desinflar de contenido la fe y poner en el mercado un producto más que deslumbre por su color, olor y belleza. La coquetería con el mundo y sus vanidades deja un saldo de quiebra espiritual, de una avalancha de propuestas baladies que no responden a las legítimas aspiraciones del hombre y de la mujer de nuestros días.

A través de la pasión consumista se propone un Dios hecho a la medida, antropomórfico, eternamente risueño. Aquel Señor de barba blanca, serio y viejo, ha sido echado al olvido para suplantarlo con los amorcitos vanos. Muchos se ejercitan en las frases; ¡“que buenos somos”! “Aquí está Dios” en un círculo reducido de humanos. Es decir, la fe ha adquirido visión de contentura humana elevada al cubo de un yo soy yo, humano y terrenal.

La fe, entrelazada con loterías y éxitos a tutiplén representa un pastiempo, una forma de lujo y boato. En medio de la euforia que producen los logros humanos, se trae a colación la religión como un trofeo ganado en buena lid, a orillas de Dios hecho monedas. Los propulsores de la fe “light” sólo entienden de ganancias, abundancia, graneros repletos. La felicidad general es para ellos meta, obsequio celestial, siestas interminables.

La vida merece vivirse en pleno convenio de cielo y tierra. El ser humano, débil y pecador, necesita con urgencia atarse al Dios distante y cercano, al Dios que atrae y repele. Ese Dios, categórico, transparente y amoroso se ha revelado en su Hijo, Jesucristo quien murió por todos. Las exigencias de Cristo, igual a las del Padre, conllevan un sí en un discipulado que representa la auténtica palabra luminosa, porque El es el camino, la verdad y la vida.

La fe cristiana no pude hacer rutas paralelas, ni adentrarse en otro misterio que no sea el de Cristo, nacido de mujer, muerto en la Cruz, resucitado para siempre. El camino está trillado como única invitación para pasar por él, portando la antorcha de la fe de los siglos y repitiendo sin cesar: Creo, Señor.

Se ha caído en el abismo de los asentaderos religiosos que presentan a un Dios ávido de luces y aplausos. Ese tejido esplendoroso realza a los comensales prefiriendo mantener a raya al Santo y Bueno. Toda reunión cultual, basada en la persona de Cristo, tiene que mantener el equilibrio de que El es justo y digno y los demás están necesitados de redención y santidad.

Nuestra isla reboza en iglesias, capillas, salones para el culto a Dios. Si no hay fe verdadera y servicial las fuerzas maléficas se adueñan del entorno.


aplaude

Sudor

Que se ofrezca a los confinados que cualifiquen para ello una oportunidad de cooperar con la comunidad y recibir una paga por sus gastos.

Salir a trabajar implica una disposición de alma y cuerpo, una libertad anticipada para cuando regresen a la libre comunidad.

Al ejercitar los músculos y compenetrarse de una obligación social, el entendimiento se abre en solidaridad y perdón.

El ocio y la monotonía son malos consejeros. Como todo ser humano los confinados necesitan de un coloquio vivo con su entorno y con las personas que luchan día a día en la comunidad.

Técnica

A los estudiantes que no pierden una oportunidad de conocer y utilizar las computadoras como trampolín a un mundo más exigente.

Hay que ir a la escuela con un solo propósito: aprender, navegar, auscultar horizontes.

Las quejas y comentarios negativos hunden al alumno en al desolación y desorientan para lograr lo apropiado y justo.

A temprana edad, la mente se acerca al milagro y perpetúa su genialidad en el estudio y en la participación.

En esta época de “intransigencia virtual” se impone el conocimiento que vuele y lleve un mensaje contundente.

A mejor preparación técnica mejor será el rendimiento mental.

Editor


censura

Sin merecimientos

Que se le conceda el privilegio de usar grilletes a aquellos que no cualifican para ello.

Los deslices y el por debajo de la mesa no pueden convertirse en lo rutinario, o en aquello que se convierte en fuerza de costumbre.

El sistema penal debe mantener como escudo y balanza la misma vara, el mismo entendimiento, la más cabal disposición de hacer justicia.

El pueblo vive aterrado con los últimos acontecimientos y se encuentra desvalido y débil ante la situación de urgencia que arropa al país.

Guerra

La declaración de guerra oculta y abierta que se ha entablado por el bizcocho de los medicamentos de la reforma.

El afán económico no tiene tregua y los entusiastas de las monedas no conocen de miramientos, ni de escrúpulos.

La salud del pueblo está cada día peor, porque las medicinas se tragan un presupuesto demasiado alto. Los mayores, que reciben su seguro social flaco, lo entregan a las farmacias para pagarles sus recetas.

Si algo se ve feo es el mercantilismo de productos farmacéuticos, ya que éstos son básicos y necesarios.

No es bueno abarcar todo, porque se cae en la gula y en las zancadillas organizadas.

Editor

Archivo EVnovedades

...nuestros auspiciadores

Ir al tope del documento
Ir atrs
Página Principal De Portada Esta Semana En Foco Formación Liturgia Por las diócesis EV de Revista