El impacto mayor contra los viejitos
Aumenta el agua, el café, los peajes, la
electricidad, la gasolina… suma y sigue la
resta en nuestros bolsillos… y los más
afectados, los envejecientes. Toda una vida aportando
al fisco y se preguntan: ¿qué he
hecho yo para merecer esto?, ¿cómo
hemos llegado a esta crisis fiscal?
Las agencias de clasificación Standard and
Poor’s y Moody’s degradaron el crédito
de Puerto Rico porque el gobierno en el año
2004-2005 se excedió en los gastos por casi
mil millones de dólares. La seguridad crediticia
del país se puso en jaque y la responsabilidad
en la gestión pública en jaque mate.
Sabemos también que la solución a
esta situación estriba en controlar los
gastos gubernamentales y aumentar los ingresos,
pero en el ámbito personal, ¿qué puede
hacer un anciano con $300 dólares?
El 72% del medio millón de puertorriqueños
mayor de 65 años recibe como único
ingreso el seguro social que en la mayoría
de los casos apenas llega a $300. En el caso de
los viejitos el efecto es regresivo ya que al doblarse
sus gastos se sacrifica por lo regular la alimentación
para poder sobrevivir.
Pero no sólo los envejecientes se afectan
sino todo el núcleo familiar que también
recibe el impacto de aumentos sin medida.
A esta situación no se llega al azar. Las
malas decisiones del pasado deberían espolear
a las instancias póliticas y socio-económicas
del presente a unir intenciones y voluntades para
atender los problemas con solidaridad, a gestionar
la cosa pública con honradez y atender las
necesidades de los más desheredados.
Como fruto preciado de acciones rectas de intención
podremos vislumbrar un futuro prometedor no sólo
para los envejecientes sino para todas las edades.