El Papa Benedicto XVI, en la homilía que
predicó a los jóvenes, en la Eucaristía
en que se clausuró la Jornada Mundial de
la Juventud el 21 de agosto, en la explanada de
Marienfeld en Colonia, Alemania, exhortó a
seguir los siguientes consejos:
•
No se dejen disuadir de participar en la Eucaristía
dominical y ayuden también a los demás
a descubrirla. Debemos aprender a amarla.
•
Descubramos la íntima riqueza de la liturgia
de la Iglesia y su verdadera grandeza: no somos
nosotros los que hacemos fiesta para nosotros,
sino que es, en cambio, el mismo Dios viviente
el que prepara una fiesta para nosotros.
•
Con el amor a la Eucaristía redescubran
también el sacramento de la Reconciliación,
en el cual la bondad misericordiosa de Dios permite
siempre iniciar de nuevo nuestra vida.
•
Ayuden a los hombres a descubrir la verdadera estrella
que indica el camino: ¡Jesucristo!
•
Tratemos nosotros mismos de conocerlo siempre mejor
para poder guiar también, de modo convincente,
a los demás hacia Él.
• Conocer la fe de la Iglesia que nos
muestra el sentido de la Escritura.
• ¡Construid comunidades basadas
en la fe!
•
Busquen la comunión en la fe como compañeros
de camino que juntos van siguiendo el itinerario
de la gran peregrinación que primero nos
señalaron los Magos de Oriente.
•
Conserven la comunión con el Papa y con
los Obispos. Son ellos los que garantizan que no
se están buscando senderos particulares,
sino que a su vez se está viviendo en aquella
gran familia de Dios que el Señor ha fundado
con los doce Apóstoles.
•
Si pensamos y vivimos en virtud de la comunión
con Cristo, se nos abren los ojos. Entonces actuando
así nos daremos cuenta bien pronto que es
mucho más bello ser útiles y estar
a disposición de los demás que preocuparse
sólo de las comodidades que se nos ofrecen.
(Extracto de la homilía compilado por José A.
Rodríguez González.)