Los
ateos, ¿existen?
Padre Isaías Revilla Casado
frirevilla@hotmail.com
Para EL VISITANTE
P/ ¿Existe la posibilidad de que haya
ateos dentro de todas las iglesias, católicas
y protestantes, que sólo asisten, pero no
creen?
José Hirán
Alcaraz
R/ Bueno, si asisten es porque creen, me parece
a mí. Por tanto, la respuesta
debe ser negativa.
En este terreno podíamos hacer tres grupos diferentes: a) los que no creen,
ni asisten; b) los que no asisten, pero creen y c) los que creen y asisten alguna
vez, pero no se comprometen con nada y viven muy cómodamente su indiferencia.
Humanamente hablando, son los primeros los más lógicos, aunque
sean los más alejados. Los segundos se desenvuelven en una contradicción
manifiesta: saben que existe la mesa servida, pero prefieren morirse de hambre,
lejos de ella. Los terceros conocen la mesa, pero sólo se acercan a ella
como los perritos, para comer las migajas que se caen. ¡No les arriendo
a ninguno las ganancias que propone el Evangelio! Y habrá que tener presente
que todos tenemos que dar cuenta a Dios de nuestra actitud personal para con Él.
En eso, ¡que nadie se engañe!
Los que dicen que creen pero no asisten a Misa
ni los domingos, o sea, ateos prácticos, los ha habido siempre, al menos en el mundo católico.
Y, por lo que sé, algo de eso ocurre en todas las sectas cristianas. Lo
mismo que en el plano positivo, en todas ellas hay personas comprometidas con
los postulados de la fe, que han recibido.
La diferencia entre los católicos y los sectarios está en que los
primeros, cuando creen y cumplen, se santifican; cuando creen y no cumplen, saben
que pecan, pero que tienen el recurso del sacramento de la Confesión y
Comunión para recuperar la Gracia que nos ha venido por Jesucristo; mientras
que los segundos, precisamente cuando cumplen, pueden estar pecando y, además,
ellos mismos se han negado esos sacramentos.
Por ejemplo, cuando obedecen al pastor que les
ha convencido de que ni el Papa, ni la devoción a la Virgen y lo que es peor, ni la Eucaristía (que
es un invento de los curas, según él -¡vaya pastor!), están
admitiendo una soga en su cuello con la que se ahorcarán espiritualmente
y sin remedio.
Otro ejemplo, que se multiplica en un sin fin
de consecuencias funestas, está en
los que ponen todo el valor de la religión en la Biblia, pero con el sistema
del “libre examen” protestante, y de ahí sacan sus iglesias.
No se dan cuenta de que la Iglesia la creó Jesús y que la Biblia
nació en esa Iglesia, en su segunda parte, que es el Testamento Nuevo
en Cristo, y que, además, es la que más se comprometió a
conservarnos los textos de la primera, el Antiguo Testamento.
¡Que miedo me dan estos “ateos” que
cambian la verdadera fe por sus intereses diz que
espirituales!
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