Edición 37 • 11 al 17 de septiembre de 2005
Hoy es viernes, 10 de septiembre de 2010

Desarrollan proyecto para registrar intentos de suicidios en el Pediátrico

Vivian Maldonado Miranda
entrevistas@elvisitante.biz

“He tenido niños de seis años que han tenido ocho intentos de suicidio. A esa edad, por la cuestión de desarrollo emocional se supone que no sepamos que la muerte es definitiva. Pero tengo niños que sí lo saben”.

Así lo afirmó la doctora Carmen Parrilla Cruz, directora de la Comisión para la Prevención del Suicidio del Departamento de Salud. De acuerdo con Parilla, por cada muerte por suicidio registrada en la población en general, se estima que puede haber hasta 300 intentos de suicidio que no se dan a conocer.

“La realidad de violencia en Puerto Rico, sin duda afecta a los más pequeños”, dijo. “Hay niños cuidados por la televisión que ven escenas de violencia y que no hay nadie que les explique lo que ven. Hay quienes en sus propios vecindarios son testigos de asesinatos. Hay menores que se conectan al Internet a las 2:00 de la madrugada y mientras sus padres duermen, un enfermo sexual puede estar hablando con ellos. Con este panorama, un niño de seis años podría tener sobradas razones para quitarse la vida”, comentó la doctora.

“ Si hay discordia entre mi papá y mi mamá y los niños ven las discusiones y los insultos. Aunque no los maltraten a ellos, los menores lo sufren”, afirmó. La doctora expresó que los intentos de suicidio han alcanzado a niños en todos los estratos sociales, ya que muchos menores sienten que no le preocupan a sus padres. “Pueden tener todos los bienes materiales, pero sentir que nadie los escucha. Tengo muchos casos así”, afirmó la doctora Padilla. “A veces, llegan de la escuela y no hay nadie que los reciba. Cuando los padres regresan de trabajar, no le preguntan al niño cómo les fue. En los eventos deportivos, los dejan y los buscan, pero no se quedan para decirles ‘voy a ti’ y apoyarlos. Los niños perciben eso como rechazo o repudio”, agregó.

Otro factor que se suma al impacto emocional en los menores, descrito por Padilla, es la competencia que se crea cuando los padres comparan a sus hijos con otros niños. Además, la falta de estructuras en hogares en los que no hay horarios establecidos, el maltrato y el abuso sexual. La doctora detalló que la situación en los adolescentes se agudiza, ya que éstos necesitan sentirse queridos.

Para el 2004, en Puerto Rico se registraron 221 muertes por suicidio, según las estadísticas del Departamento de Salud. De estas, siete fueron jóvenes entre los 15 y los 19 años de edad y dos fueron menores entre los 10 y los 14 años. De aplicar el estimado de intentos de suicidio por muertes registradas descrito por Padilla, podría ascender a 600 intentos de suicidio en niños de 14 años o menos y 2,100 intentos de suicidio en adolescentes entre los 15 y los 19 años que no se informan.

“ Estamos trabajando un estudio epidemiológico que va a analizar la raíz del problema y cómo se manifiesta, para así poder diseñar servicios que deben ofrecerse”, aseguró la doctora. Parilla indicó que el proyecto inicial se denominará “Registro de Intentos de Suicidio en Adolescentes” y se desarrollará en el Hospital Pediátrico, a pesar de que tiene planes de expandirse al resto de los grupos poblacionales y a otras áreas geográficas de la Isla en un futuro. “Parte de nuestro trabajo es concienciar a la población para que reporten, de forma confidencial, los intentos de suicidio que no llegan hasta los hospitales”, dijo.

A nivel mundial, la doctora asegura que sólo existen registros de este tipo en Australia, Irlanda y en un área pequeña del estado de Washington. Parilla indicó que se espera que la iniciativa comience a funcionar en la Isla para enero de 2006.

Señales de peligro de suicidio

• Comportamiento agresivo o pasivo

• Uso de alcohol y drogas

• Cambio de hábitos de comer y dormir

• Miedo a la separación

• Cambos súbitos en la personalidad y el estado de ánimo

• Poco interés en el trabajo o estudios e incapacidad para concentrarse

• Pérdida o ausencia de amigos, pérdida de una persona significativa o de algo importante

• Obsesión con la muerte

• Repartir objetos muy queridos

• Autoestima baja

• Eventos humillantes

• Desesperación y desesperanza

Responsabilidad de los padres

• Reconocer las señales de peligro de un posible comportamiento suicida

• Hablar con su hijo. Escucharle. Tratar de entender lo que le preocupa

• Buscar ayuda profesional, ya sea en la escuela (trabajador social) o a través de psicólogos, psiquiatras, pediatras o médicos.

Programa de Ayuda psicosocial (Línea PAS, libre de costo, 24 horas): 1-800-981-0023

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