Desarrollan
proyecto para registrar intentos de suicidios
en el Pediátrico
Vivian Maldonado Miranda
entrevistas@elvisitante.biz
“He tenido niños de seis años
que han tenido ocho intentos de suicidio. A esa
edad,
por la cuestión de desarrollo emocional
se supone que no sepamos que la muerte es definitiva.
Pero tengo niños que sí lo saben”.
Así lo afirmó la doctora Carmen Parrilla
Cruz, directora de la Comisión para la Prevención
del Suicidio del Departamento de Salud. De acuerdo
con Parilla, por cada muerte por suicidio registrada
en la población en general, se estima que
puede haber hasta 300 intentos de suicidio que
no se dan a conocer.
“La realidad de violencia en Puerto Rico,
sin duda afecta a los más pequeños”,
dijo. “Hay niños cuidados por la televisión
que ven escenas de violencia y que no hay nadie
que les explique lo que ven. Hay quienes en sus
propios vecindarios son testigos de asesinatos.
Hay menores que se conectan al Internet a las 2:00
de la madrugada y mientras sus padres duermen,
un enfermo sexual puede estar hablando con ellos.
Con este panorama, un niño de seis años
podría tener sobradas razones para quitarse
la vida”, comentó la doctora.
“
Si hay discordia entre mi papá y mi mamá y
los niños ven las discusiones y los insultos.
Aunque no los maltraten a ellos, los menores lo
sufren”, afirmó. La doctora expresó que
los intentos de suicidio han alcanzado a niños
en todos los estratos sociales, ya que muchos menores
sienten que no le preocupan a sus padres. “Pueden
tener todos los bienes materiales, pero sentir
que nadie los escucha. Tengo muchos casos así”,
afirmó la doctora Padilla. “A veces,
llegan de la escuela y no hay nadie que los reciba.
Cuando los padres regresan de trabajar, no le preguntan
al niño cómo les fue. En los eventos
deportivos, los dejan y los buscan, pero no se
quedan para decirles ‘voy a ti’ y apoyarlos.
Los niños perciben eso como rechazo o repudio”,
agregó.
Otro factor que se suma al impacto emocional
en los menores, descrito por Padilla, es la competencia
que se crea cuando los padres comparan a sus hijos
con otros niños. Además, la falta
de estructuras en hogares en los que no hay horarios
establecidos, el maltrato y el abuso sexual. La
doctora detalló que la situación
en los adolescentes se agudiza, ya que éstos
necesitan sentirse queridos.
Para el 2004, en Puerto Rico se registraron 221
muertes por suicidio, según las estadísticas
del Departamento de Salud. De estas, siete fueron
jóvenes entre los 15 y los 19 años
de edad y dos fueron menores entre los 10 y los
14 años. De aplicar el estimado de intentos
de suicidio por muertes registradas descrito por
Padilla, podría ascender a 600 intentos
de suicidio en niños de 14 años o
menos y 2,100 intentos de suicidio en adolescentes
entre los 15 y los 19 años que no se informan.
“
Estamos trabajando un estudio epidemiológico
que va a analizar la raíz del problema y
cómo se manifiesta, para así poder
diseñar servicios que deben ofrecerse”,
aseguró la doctora. Parilla indicó que
el proyecto inicial se denominará “Registro
de Intentos de Suicidio en Adolescentes” y
se desarrollará en el Hospital Pediátrico,
a pesar de que tiene planes de expandirse al resto
de los grupos poblacionales y a otras áreas
geográficas de la Isla en un futuro. “Parte
de nuestro trabajo es concienciar a la población
para que reporten, de forma confidencial, los intentos
de suicidio que no llegan hasta los hospitales”,
dijo.
A nivel mundial, la doctora asegura que sólo
existen registros de este tipo en Australia, Irlanda
y en un área pequeña del estado de
Washington. Parilla indicó que se espera
que la iniciativa comience a funcionar en la Isla
para enero de 2006.
Señales
de peligro de suicidio
•
Comportamiento agresivo o pasivo
•
Uso de alcohol y drogas
•
Cambio de hábitos de comer y dormir
•
Miedo a la separación
•
Cambos súbitos en la personalidad y el estado
de ánimo
•
Poco interés en el trabajo o estudios e
incapacidad para concentrarse
•
Pérdida o ausencia de amigos, pérdida
de una persona significativa o de algo importante
•
Obsesión con la muerte
•
Repartir objetos muy queridos
•
Autoestima baja
•
Eventos humillantes
•
Desesperación y desesperanza
Responsabilidad de los padres
•
Reconocer las señales de peligro de un posible
comportamiento suicida
•
Hablar con su hijo. Escucharle. Tratar de entender
lo que le preocupa
•
Buscar ayuda profesional, ya sea en la escuela
(trabajador social) o a través de psicólogos,
psiquiatras, pediatras o médicos.
Programa de Ayuda psicosocial (Línea PAS,
libre de costo, 24 horas): 1-800-981-0023