Edición 37 • 11 al 17 de septiembre de 2005
Hoy es viernes, 10 de septiembre de 2010

La Estola

Padre Isaías Revilla Casado, OSA
frirevilla@hotmail.com
Para EL VISITANTE

P/ Cada semana leo su columna con sus acertadas repuestas. Estoy de acuerdo en cuanto a que muchos ya no respetamos adecuadamente las normas de comportamiento en la Misa: no apagamos los celulares, admitimos modas en el vestir inadecuadas, llegamos tarde, participamos muy de lejos en la liturgia, hablamos demasiado en el templo, incluso en los momentos de las ceremonias, no observamos las posturas que se mandan para cada momento… Pero hay una cosa concreta que me inquieta: en mi parroquia los sacerdotes no usan la casulla; sólo llevan el alba y la estola. ¿Por qué ese cambio? ¿Está permitido que los sacerdotes utilicen los ornamentos que mejor les parezca para celebrar la Eucaristía?

Pedro Mulero

R/ ¡Totalmente de acuerdo en la presentación de tu pregunta! Por mucho que se haya dicho que el templo es la casa de Dios y que hay que venir adecuadamente y tenerle el respeto que se merece por parte de todos, sigue sin llevarse a cabo convenientemente.

Y yo he añadido que cuando el que no cumple es el sacerdote me produce una pena mayor. Pero también he dicho que la liturgia ha venido haciéndose a través de los siglos; y que hay detalles que han ido cambiando y acomodándose al momento y a la cultura con que se ha encontrado la Iglesia en su desarrollo histórico.

Es el caso de los ornamentos, que son herencia de los vestidos que habitualmente usaban los magistrados romanos. Aunque luego se hayan ido modificando con el tiempo y los estilos artísticos o costumbristas: la túnica se transformó en el alba, el manto en la casulla, y la estola, que era el símbolo de la autoridad, tomó este significado para ser en la Iglesia un signo de la potestad del Sacramento del Orden. El manípulo o sudadero desapareció con la reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II. El amito, desde el invento del tergal, perdió su prestancia.

En cuanto a la estola hay que recordar que tradicionalmente, sobre todo cuando la casulla adoptó la forma de guitarra, tenía una anchura de unos 8 centímetros (unas 3 pulgadas). Luego, al venir lo que se llamó es estilo gótico, en que la casulla era muy ampulosa, la estola apenas cambió la anchura, aunque sí se alargó un poco.

Pero ocurrieron otros dos fenómenos que son dignos de tener en cuenta: en la vida conventual, se abandonó la multiplicidad de altares para que cada sacerdote pudiese decir su misa privada, en aras de concelebrar con toda la comunidad. La concelebración supondría que habría que tener casullas para todos ellos a la vez, lo cual no era fácil de lograr. El alba era particular de cada sacerdote, no así la casulla, que era usada sucesivamente por los que decían Misa en el mismo altar.

El otro fenómeno ocurrió en los países cálidos. No era fácil soportar la casulla gótica y aguantar el sudor y sus malos olores.

Por eso, tanto en una ocasión como en la otra, se adoptó lo que se llamó vulgarmente el “estolón”, es decir una estola cuya anchura llegase a los 16 o 18 centímetros (unas 7 pulgadas) y así se pudiese distinguir el color litúrgico del sacerdote y sustituir a la casulla.

Es lo que hacemos habitualmente en Aguada: los días de ordinario usamos esa estola amplia y los domingos y fiestas la casulla. No creo que ese detalle sea de tanta trascendencia

Para otros temas relacionados vea http://sududa.tripod.com sección Liturgia

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