Edición 37 • 11 al 17 de septiembre de 2005
Hoy es sábado, 31 de julio de 2010

Vigésimo Cuarto Domingo - Ciclo A
El perdón de Dios

P. Angel Manuel Santos Santos
psantos@elvisitante.biz
Para EL VISITANTE

Eclesiástico 27, 33-28, 9

Este pasaje, hablando del rencor, nos invita a perdonar las ofensas del prójimo y así Dios nos perdonará cuando se lo pidamos.

Salmo 102,1-4.9-12

Este salmo es un himno a la misericordia de Dios. Nos recuerda que Dios es amor. Los cristianos descubrimos a Dios que es amor, en la experiencia de Cristo. La vida cristiana es canto de alabanza al amor de Dios.

Romanos 14,7-8

En la vida y en la muerte somos del Señor porque nadie vive para sí mismo ni nadie muere para sí mismo. El cristiano, por el bautismo, pertenece totalmente a Dios por Cristo.

Mateo 18, 21-35

San Mateo dedica el capítulo dieciocho de su evangelio a hablar del pecado. Al final nos invita a perdonar las ofensas del hermano para ser perdonados por Dios.

El perdón humano

El perdón, un deber del fiel cristiano, tiene dos vertientes que no podemos separar. Un ámbito está referido a Dios y el otro está referido al hermano. Estos dos aspectos están estrechamente unidos en la vida espiritual, como lo expresa la oración de Jesús. Cuando abrimos el corazón para recibir el perdón de Dios, abrimos también el corazón para perdonar a los hermanos. Cuando el cristiano se resiste a perdonar al hermano que lo ha ofendido, se está resistiendo a recibir el amor de Dios.

El Señor presenta el perdón como condición para recibir la salud espiritual. Cuando celebramos la Eucaristía, que es el encuentro sacramental con el perdón de Cristo concedido en la cruz, ponemos en evidencia el perdón que debemos conceder al hermano. Primero, en el acto penitencial como signo de la necesidad de estar reconciliado con Dios para celebrar la Eucaristía y luego, antes de comulgar, nos damos la paz como signo de unidad en el amor, necesaria para recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Para vivir, darlo y recibirlo, hay que despejar las concepciones equivocadas sobre el perdón.

Perdonar no es olvidar ya que si uno olvida la ofensa no puede perdonarla, porque no sabe lo que tiene que perdonar. Cuando se perdona de verdad, el recuerdo de la ofensa no causa deseos de venganza. Los cristianos perdonamos desde el sufrimiento de la ofensa porque si no, no sería perdón ni se parecería al perdón de Jesús, aquel que debemos imitar. Cristo perdonó desde el dolor de la cruz. El perdón humano siempre se hace desde el dolor, y poco a poco, con la gracia de Dios, va sanando el corazón herido.

Hay personas que han sido profundamente ofendidas y optan por negar la ofensa como signo de perdón. Pero si no hay ofensa no hay necesidad de dar el perdón. A veces, en el ámbito psicológico, la ofensa reprimida puede traer dolorosos traumas a la persona. Decía Benedicto XVI, cuando era Cardenal: «Hay que aprender a aceptar las heridas, a vivir herido y a encontrar en ellas una salvación más profunda». Pero tampoco debemos encariñarnos con el dolor de las heridas porque nos puede postrar en una tristeza que Dios no quiere. Hay que superar las heridas con la salvación de Cristo que nos lleva a perdonar de corazón y a vivir en el gozo de Dios.

Perdonar tampoco significa volver a donde estaba la relación antes de la ofensa; sino que el perdón, si es verdadero, pone la relación en un ámbito nuevo y diferente. Perdonar tampoco supone la renuncia de los propios derechos ni deja de exigir el resarcimiento que se merece en justicia por los daños recibidos. Como decía el Papa Juan Pablo II, la justicia no está reñida con el perdón. Perdonar tampoco significa negar la culpa del ofensor. Si no hay culpa, no hay ofensa y si no hay ofensa, no hay necesidad de perdón porque no hay nada que perdonar.

El perdón tampoco es una demostración de superioridad moral. El perdón al hermano es un deber, como pecadores perdonados por Dios y como condición para seguir recibiendo el perdón de Dios. Perdonar tampoco es descargar la responsabilidad en Dios. Jesús mandó a perdonar. El perdonar es un deber cristiano que brota de la compasión. La pregunta en la parábola resume esa actitud espiritual del perdón: «¿No debías tener compasión de tu compañero como yo tuve compasión de ti?» Si Dios nos ha perdonado la deuda tan grande del pecado, debemos perdonar las pequeñas ofensas que nos hacen los hermanos. La práctica del perdón humano, por tanto, nace de la vivencia del perdón recibido de Dios por Cristo en la cruz. Mientras más nos sentimos amados y perdonados por Dios, más fácilmente amamos y perdonamos a los hermanos que nos ofenden.


lecturas

11 + XXIV Domingo del Tiempo Ordinario.
ve Misa pr, Gl, Cr, Pf dominical
  L 1 Sir 27, 33---28,9; Sal 102
  L 2 Rm 14, 7-9
  Ev Mt 18, 21-35
  Oficio dominical. Te Deum.
  (OL: Os 8, 1-14)
   
12 Lunes XXIV s.t.o. Feria o Memoria libre:
  El Sant’simo Nombre de Mar’a
ve Misa de feria o (bl) de la memoria
  L 1 1 Tim 2, 1-8; Sal 27
  Ev Lc 7, 1-10
  Oficio de feria o de la memoria
  (OL: Os 9, 1-14)
   
13 Martes XXIV s.t.o. Memoria obligatoria:
  San Juan Cris—stomo, ob y dr.
bl Misa de la memoria. Tres ors prs.
  L 1 1 Tim 3, 1-13; Sal 100
  Ev Lc 7, 11-17
  Oficio de la memoria
  (OL: Os 10, 1---11, 1a)
   
14 MiŽrcoles XXIV s.t.o. Fiesta
  La Exaltaci—n de la Santa Cruz
ro Misa pr, Gl, Cr, Pf pr (o I Pasi—n).
  Or. sobre el pueblo nœm. 17.
  L 1 Nœm 21, 4b-9 — Fil 2, 6-11; Sal 77
  Ev Jn 3, 13-17
  Oficio de fiesta. Te Deum. Hr. ant pr Salm
  de la semana correspondiente.
   
15 Jueves XXIV s.t.o. Memoria obligatoria:
  Nuestra Se–ora La Virgen de los Dolores
bl Misa de la memoria pr. Secuencia opcional.
  Se recomienda el Pf III de la Sma. Virgen.
  L 1 Heb 5, 7-9; Sal 30
  Ev Jn 19, 25-27 — Lc 2, 33-35
  Oficio de memoria. Laudes y V’speras, prs.
  (OL: Os 13, 1---14,1)
   
16 Viernes XXIV s.t.o. Memoria obligatoria:
  San Cornelio, papa y San Cipriano, ob, mrtrs.
ro Misa de la memoria. Tres ors prs.
  L 1 I Tim 6, 2c-12; Sal 48
  Ev Lc 8, 1-3
  Oficio de la memoria, ants Ben y Mag prs.
  (OL: Os 14, 2-10)
   
17 S‡bado XXIV s.t.o. Feria o Memoria libre:
  San Roberto Belarmino, ob y dr. o
  Santa Mar’a en s‡bado.
ve Misa de feria o (bl) de una de las memorias
  L 1 I Tim 6, 13-16; Sal 99
  Ev Lc 8, 14-15
  Oficio de feria o de una de las memorias
  (OL: 2 Re 15, 1-5. 32-35; 16, 1-8)
ve I V’sp del domingo sig. Comp Dom I
  Misa vespertina del domingo sig.
   
18 + XXV Domingo del Tiempo Ordinario.
ve Misa pr, Gl, Cr, Pf dominical
  L 1 Is 55, 6-9; Sal 144
  L 2 Flp 1, 20c-24. 27a
  Ev Mt 20, 1-16
  Oficio dominical. Te Deum.
  (OL: Is 6, 1-13)

 

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