Asignan
$200,000 para la Oficina contra la Obscenidad
y la Pornografía Infantil
Vivian Maldonado Miranda
entrevistas@elvisitante.biz
“La misión de la agencia no sólo
es buena, sino que es necesaria”.
Con esta expresión el secretario del Departamento
de Asuntos del Consumidor (DACO), el licenciado Alejandro
García Padilla, anunció la asignación
presupuestaria anual de $200,000 que posee la Oficina
de Orientación al Ciudadano contra la Obscenidad
y la Pornografía Infantil en Radio y Televisión,
ubicada bajo esta dependencia.
En medio de un día ajetreado por los aumentos
en la gasolina y el café, García Padilla
recibió a El Visitante para hablar sobre sus
prioridades para con esta división, que se
creó al amparo de la ley 142 del 9 de agosto
de 2002.
“Creo que la obscenidad no le beneficia
ni si quiera a aquellos que se lucran de ella”,
dijo. “Los
que la producen crean un medio ambiente ofensivo
para sus hijos”.
Bajo el ordenamiento jurídico actual, la obscenidad
se define como cualquier actividad física
del cuerpo humano, bien sea llevada a cabo solo o
con otras personas incluyendo, pero sin limitarse
a cantar, hablar, bailar, actuar, simular o hacer
pantominas. La misma, considerada en su totalidad
por la persona promedio y, según los patrones
comunitarios contemporáneos: (1) apela al
interés lascivo, o sea, interés morboso
en la desnudez, sexualidad o funciones fisiológicas;
(2) representa o describe en una forma patentemente
ofensiva conducta sexual; y (3) carece de un serio
valor literario, artístico, político,
religioso, científico o educativo (Artículo
154 del Código Penal).
El artículo 154 del Código Penal también
establece que si se explota comercialmente el material
obsceno por su atracción lasciva, es prueba
suficiente de que no posee ningún otro valor.
A pesar de que la fiscalización de los contenidos
televisivos y radiales corresponde a la Comisión
Federal de Comunicaciones (FCC), la Oficina en DACO
orienta a los ciudadanos sobre el proceso de querellas
ante estos programas.
La división cuenta con 372 empleados a su
servicio, los mismos que sirven a todo DACO, según
informó García Padilla. Éstos
fiscalizan el cumplimiento de las leyes de rotulación
de las clasificaciones de películas en el
cine y videos, juegos de video y salas de juegos
e identificación de los televisores equipados
con bloqueadores de programación no deseada
(V-Chip). “Ya hicimos el primer operativo de
este cuatrienio. Dentro de poco viene el próximo.
Vamos a infundirle más agresividad a la misión
fiscalizadora”, dijo.
En cuanto al deber orientador, el Secretario
sostuvo su interés de impactar las escuelas, de modo
que los maestros tengan el conocimiento sobre las
herramientas que existen para proteger a los menores
contra la pornografía en la Internet, la obscenidad
en los medios e, incluso, el abuso infantil.
De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas
para la Infancia (UNICEF), los menores que son
expuestos
a la pornografía poseen una sobre-estimulación
sexual, ya que “no están, ni física,
ni emocionalmente, en capacidad de recibir estímulos
eróticos que exceden su desarrollo psicosexual
y social”, según delimitado en el escrito “Criterios
de Clasificación de páginas en Internet
con contenidos de pornografía infantil”.
El documento establece que la pornografía
interfiere con el desarrollo normal y saludable de
la sexualidad y la personalidad de los menores.
Además, explica que el material pornográfico
reduce la sexualidad a “actos mecánicos
desligados del sentido de trascendencia afectiva
y comunicativa entre personas”, por lo que
produce un aprendizaje distorsionado de la sexualidad
humana.
También menciona que contribuye a aumentar
la predisposición o riesgo de abuso sexual,
establecimiento de relaciones sexuales precoces y
facilita la incorporación de modelos inadecuados
de conducta sexual, como la violencia, en especial
cuando el material involucra a niños. El documento
establece que los niños que la contemplan
cambian su organización de valores, están
dispuestos a enfrentar cualquier desafío y
pueden experimentar alteraciones en el comportamiento
con actuaciones agresivas hacia otros y hacia sí mismos
(http://www.unicef.org.co/pdf/pinfantil.pdf).
Sobre los contenidos violentos en la televisión,
la Academia Americana de Psiquiatría de Niños
y Adolescentes establece que pueden hacer que los
menores se vuelvan inmunes a la violencia, que la
acepten como un modo de resolver los problemas, que
imiten la que ven en la televisión o que se
identifiquen con ciertos personajes, ya sean las
víctimas o los agresores (http://www.aacap.org/publications/apntsfam/violence.htm).