Edición 38 •  18 al 24 de septiembre de 2005
Hoy es martes, 7 de febrero de 2012

Asignan $200,000 para la Oficina contra la Obscenidad y la Pornografía Infantil

Vivian Maldonado Miranda
entrevistas@elvisitante.biz

“La misión de la agencia no sólo es buena, sino que es necesaria”.

Con esta expresión el secretario del Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO), el licenciado Alejandro García Padilla, anunció la asignación presupuestaria anual de $200,000 que posee la Oficina de Orientación al Ciudadano contra la Obscenidad y la Pornografía Infantil en Radio y Televisión, ubicada bajo esta dependencia.

En medio de un día ajetreado por los aumentos en la gasolina y el café, García Padilla recibió a El Visitante para hablar sobre sus prioridades para con esta división, que se creó al amparo de la ley 142 del 9 de agosto de 2002.

“Creo que la obscenidad no le beneficia ni si quiera a aquellos que se lucran de ella”, dijo. “Los que la producen crean un medio ambiente ofensivo para sus hijos”.

Bajo el ordenamiento jurídico actual, la obscenidad se define como cualquier actividad física del cuerpo humano, bien sea llevada a cabo solo o con otras personas incluyendo, pero sin limitarse a cantar, hablar, bailar, actuar, simular o hacer pantominas. La misma, considerada en su totalidad por la persona promedio y, según los patrones comunitarios contemporáneos: (1) apela al interés lascivo, o sea, interés morboso en la desnudez, sexualidad o funciones fisiológicas; (2) representa o describe en una forma patentemente ofensiva conducta sexual; y (3) carece de un serio valor literario, artístico, político, religioso, científico o educativo (Artículo 154 del Código Penal).

El artículo 154 del Código Penal también establece que si se explota comercialmente el material obsceno por su atracción lasciva, es prueba suficiente de que no posee ningún otro valor.

A pesar de que la fiscalización de los contenidos televisivos y radiales corresponde a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), la Oficina en DACO orienta a los ciudadanos sobre el proceso de querellas ante estos programas.

La división cuenta con 372 empleados a su servicio, los mismos que sirven a todo DACO, según informó García Padilla. Éstos fiscalizan el cumplimiento de las leyes de rotulación de las clasificaciones de películas en el cine y videos, juegos de video y salas de juegos e identificación de los televisores equipados con bloqueadores de programación no deseada (V-Chip). “Ya hicimos el primer operativo de este cuatrienio. Dentro de poco viene el próximo. Vamos a infundirle más agresividad a la misión fiscalizadora”, dijo.

En cuanto al deber orientador, el Secretario sostuvo su interés de impactar las escuelas, de modo que los maestros tengan el conocimiento sobre las herramientas que existen para proteger a los menores contra la pornografía en la Internet, la obscenidad en los medios e, incluso, el abuso infantil.

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), los menores que son expuestos a la pornografía poseen una sobre-estimulación sexual, ya que “no están, ni física, ni emocionalmente, en capacidad de recibir estímulos eróticos que exceden su desarrollo psicosexual y social”, según delimitado en el escrito “Criterios de Clasificación de páginas en Internet con contenidos de pornografía infantil”. El documento establece que la pornografía interfiere con el desarrollo normal y saludable de la sexualidad y la personalidad de los menores.

Además, explica que el material pornográfico reduce la sexualidad a “actos mecánicos desligados del sentido de trascendencia afectiva y comunicativa entre personas”, por lo que produce un aprendizaje distorsionado de la sexualidad humana.

También menciona que contribuye a aumentar la predisposición o riesgo de abuso sexual, establecimiento de relaciones sexuales precoces y facilita la incorporación de modelos inadecuados de conducta sexual, como la violencia, en especial cuando el material involucra a niños. El documento establece que los niños que la contemplan cambian su organización de valores, están dispuestos a enfrentar cualquier desafío y pueden experimentar alteraciones en el comportamiento con actuaciones agresivas hacia otros y hacia sí mismos (http://www.unicef.org.co/pdf/pinfantil.pdf).

Sobre los contenidos violentos en la televisión, la Academia Americana de Psiquiatría de Niños y Adolescentes establece que pueden hacer que los menores se vuelvan inmunes a la violencia, que la acepten como un modo de resolver los problemas, que imiten la que ven en la televisión o que se identifiquen con ciertos personajes, ya sean las víctimas o los agresores (http://www.aacap.org/publications/apntsfam/violence.htm).

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