Medios
decentes, antídoto contra la violencia
Algo bueno está pasando. La sensibilización
del Departamento de Asuntos al Consumidor hacia
la necesidad de proteger los menores según
pauta la ley 142 del 9 de agosto de 2002, ha mejorado.
Al menos el nuevo secretario del DACO, Alejandro
García Padilla manifestó que se intensificarían
las intervenciones a sus violadores.
Esta ley que oficializó la creación
de la Oficina contra la obscenidad y la pornografía
infantil tiene como objetivo fiscalizar la rotulación
de las clasificaciones de las películas
de cine y videos, juegos de videos y salas de juego
entre otros. Además, tiene como objetivo
orientar sobre la protección de menores
contra la pornografía en la internet, la
obscenidad en los medios e incluso sobre el abuso
infantil.
Este esfuerzo gubernamental aunque pequeño
es importante. La situación generalizada
de violencia social en la que vivimos exige de
todos un contundente esfuerzo positivo, sobre todo
de los padres, y ¿por qué? Es bien
sencillo. La violencia se explica en gran medida
por la continua explotación de la indecencia,
la obscenidad y la pornografía.
La continua exposición a este tipo de material
en televisión, cine, video juegos, internet,
vallas en las calles, etc, tiene el efecto de ultrajar
la estabilidad emocional de los sujetos. Nos preguntamos, ¿a
qué se debe tanta infidelidad y desavenencia
conyugal, por qué tanto abuso sexual con
menores, a qué se debe la escalada en violaciones
contra la mujer?
El negocio de la indecencia afecta necesariamente
a todos, crea mucha desconfianza, anormaliza
la sexualidad y las relaciones humanas se embrutecen.
“Existe un vínculo entre la pureza
del corazón,
del cuerpo y de la fe” reza el Catecismo
de la Iglesia Católica en el punto 2518.
A pesar de la fragilidad de nuestra naturaleza
y que podemos caer en la tentación por diversas
circunstancias, con la ayuda de la gracia las personas
pueden dar la batalla.
Para todo bautizado la recepción del sacramento
de la Reconcialiación y la Eucaristía
supone el poder levantar la mirada al Creador.
Además, es necesario dar la batalla en la
calle para avanzar en el camino del respeto a la
sexualidad y la vida del hombre y la mujer, en
su condición de persona y de hijo de Dios.
Como advirtió San Josemaría Escrivá en
su libro de consideraciones espirituales Camino: “hace
falta una cruzada de virilidad y de pureza que
contrarreste y anule la labor salvaje de quienes
creen que el hombre es una bestia. –Y esa
cruzada es obra vuestra”.