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Edición 39 •
25 de septiembre al 1 de octubre de 2005 |
Hoy es
martes, 7 de febrero de 2012
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Vigésimo
Sexto Domingo - Ciclo A
El camino de la vida
P. Angel Manuel Santos Santos
psantos@elvisitante.biz
Para EL VISITANTE
Ezequiel 18, 25-28
Cada hombre tiene delante dos caminos: uno
de muerte y otro de vida. Por el camino de la
maldad
y la
injusticia encuentra la muerte. Por el camino
de la conversión y la justicia encuentra
la vida.
Salmo 24, 4-9
Este salmo es una oración pidiendo al Señor
que muestre el camino que lleve a la vida. El salmista
ora confiado. Sabe que Dios enseña su
camino a los pecadores y a los humildes.
Filipenses 2, 1-11
En la Iglesia de Cristo, el camino que lleva
a la vida es la comunión. San Pablo exhorta
a que nos mantengamos unánimes y concordes
con un mismo amor y un mismo sentir.
Mateo 21, 28-32
La parábola de los dos hijos nos enseña
que estar en comunión con Dios Padre es
hacer su voluntad. Esta voluntad del Padre se nos
revela a través de Cristo Jesús. Él
nos invita al arrepentimiento y a la fe.
Los dos hijos
La parábola presenta dos hijos que su padre
envía a su viña y que tienen actitudes
diferentes. Ninguno de los hijos le traía
alegría completa al padre. Pero el que obedeció es
mucho mejor que el que no obedeció. Lo ideal
sería que el hijo dijera que sí y
luego obedeciera porque así traía
gozo completo al padre. Para entender la parábola
debemos darnos cuenta que la parábola no
alaba a ninguno de los hijos y que Jesús,
al terminar, da la recta interpretación
cuando concluye que los publicanos y pecadoras
se le adelantaban a los judíos y fariseos
en la entrada en el reino de Dios. Hay dos clases
de personas representadas en la parábola:
los publicanos, gente odiada por los judíos,
y las meretrices, la peste de la sociedad, se contraponen
a los fariseos, los que conocen la Ley de Dios
y se supone que la cumplen.
El padre dueño de la viña es Dios.
La viña es el reino de Dios. Dios llama
y envía a sus hijos a trabajar y estos reaccionan
con actitudes distintas. El hijo primero, que dice
que sí, pero que luego no cumple la voluntad
del padre, representa a los fariseos. Como conocedores
de la ley, eran los primeros que debieron entrar
en el reino. Decían que aceptarían
al Mesías cuando llegara, pero ante Jesús
el Mesías, dijeron que no. Los líderes
judíos, especialmente los fariseos, son
aquellos que dicen que van a obedecer a Dios, pero
luego no lo hacían.
En este hijo están representados los que
su vocación u oficio es más grande
que lo que practican o viven. Este es el caso de
los ministros sagrados y los líderes laicos,
que por más santos, perfectos y talentosos
que sean nunca están a la altura del sacerdocio
de Cristo, a quien sirven. Estos fieles predican
el evangelio sublime de Jesucristo y los oyentes
ponen todas sus expectativas en ellos como modelos
de piedad y fidelidad. Pero la práctica
siempre se nos queda corta ante tan altas expectativas.
El hijo segundo representa a los otros hijos
de Israel, los despreciados por ser pecadores,
los
publicanos y las meretrices, que no habían
entrado al Reino de Dios: pero con el encuentro
con Jesús se convierten y entran a la Iglesia.
Los publicanos y los pecadores son aquellos que
decían que irían por su propio camino,
pero más tarde cogían el camino de
Dios. El cambio lo provocó el encuentro
con la misericordia de Jesús.
Hay otros que su práctica de vida es mucho
mejor que su profesión u oficio. Tal vez
se presenten como ateos, no como practicantes,
pero los encontramos haciendo obras de caridad
a veces a lo escondido. En el amor, a veces dan
mejor testimonio que los fieles practicantes de
la Iglesia. Y muchas veces cuando estas personas
se convierten a Cristo se hacen mejores cristianos
que aquellos que siempre lo han sido.
La parábola pone en evidencia tres peligros
en la vida de la Iglesia: la incapacidad de escuchar
a los demás de verdad, la costumbre de decir
una cosa y hacer otra y la práctica de no
decir la verdad. El Papa Benedicto, al ser elegido,
afirmó que Dios omnipotente hace uso de
instrumentos deficientes. Todos en la Iglesia somos
imperfectos, el único camino para servir
a Dios y amar al prójimo es la conversión.
Todos los líderes y fieles en la Iglesia
debemos ser como el tercer hijo que no aparece
en la parábola: el que dice sí con
alegría en la alabanza y que obedece en
el momento de la prueba dando testimonio de amor.
lecturas
| 25 |
+ XXVI Domingo del Tiempo Ordinario. |
| ve |
Misa pr, Gl, Cr, Pf dominical |
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L 1 Ez 18, 25-28; Sal 24 |
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L 2 Flp 2, 1-11 |
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Ev Mt 21, 28-32 |
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Oficio dominical. Te Deum. |
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(OL: Miq 3, 1-12) |
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| 26 |
Lunes XXVI s.t.o. Feria o Memoria libre: |
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Santos Cosme y Damián, mres. |
| ve |
Misa de feria o (ro) de la memoria |
| |
L 1 Zac 8, 1-8; Sal 101 |
| |
Ev Lc 9, 46-50 |
| |
Oficio de feria o de la memoria |
| |
(OL: Miq 6, 1-15) |
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| 27 |
Martes XXVI s.t.o. Memoria obligatoria: |
| |
San Vicente de Paúl, pbro |
| bl |
Misa de la memoria pr. |
| |
L 1 Zac 8, 20-23; Sal 86 |
| |
Ev Lc 9, 51-56 |
| |
Oficio de la memoria, ant Ben y Mag prs. |
| |
(OL: 2 Re 17, 1-18) |
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| 28 |
Miércoles XXVI s.t.o. Feria o Memoria libre |
| |
San Wenceslao, mr, o San Lorenzo Ruiz y |
| |
comp. mres. |
| ve |
Misa de feria o (ro) de una de las memorias |
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L 1 Neh 2, 1-8; Sal 136 |
| |
Ev Lc 9, 57-62 |
| |
Oficio de feria o de una de las memorias. |
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(OL: 2 Re 17, 24-41) |
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| 29 |
Jueves XXVI s.t.o. Fiesta |
| |
Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael |
| bl |
Misa pr, Gl, Pf de Angeles, Or sobre el pueblo
núm 22 |
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L 1 Dan 7, 9-10. 13-14 ó Ap 12, 7-12a; Sal
137 |
| |
Ev Jn 1, 47-51 |
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Oficio de la fiesta Te Deum. Hr. ant pr y |
| |
Salm de la semana correspondiente. |
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| 30 |
Viernes XXVI s.t.o. Memoria obligatoria: |
| |
San Jerónimo, pbro y dr. |
| bl |
Misa de la memoria pr. |
| |
L 1 Bar 1, 15-22; Sal 78 |
| |
Ev Lc 10, 13-16 |
| |
Oficio de la memoria |
| |
(OL: Is 20, 1-6) |
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| |
OCTUBRE |
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| 1 |
Sábado XXVI s.t.o. Memoria obligatoria: |
| |
Santa Teresa del Niño Jesús, vg y dra. |
| bl |
Misa de la memoria pr |
| |
L 1 Bar 4, 5-12. 27-29. Sal 68 |
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Ev Lc 10, 17-24 |
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Oficio de la memoria ant Ben pr |
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(OL: 2 Re 20, 1-19) |
| ve |
I Vísp del domingo sig. Comp Dom I |
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Misa vespertina del domingo sig. |
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| 2 |
+ XXVII Domingo del Tiempo Ordinario. |
| ve |
Misa pr, Gl, Cr, Pf dominical |
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L 1 Is 5, 1-7; Sal 79 |
| |
L 2 Flp 4, 6-9 |
| |
Ev Mt 21, 33-43 |
| |
Oficio dominical. Te Deum. |
| |
(OL: Is 22, 1-14) |
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