Fray Marcos Luis Espinel, O.P.
Para EL VISITANTE
Introducción
Señor Cardenal Luis Aponte Martínez, familia
dominica presente y fieles cristianos en general.
Nos reunimos en este templo parroquial dominico, hoy 9 de septiembre
del año del Señor del 2005, para darle las gracias
por los 100 años de presencia de los dominicos en el municipio
de Bayamón.
Marca, prácticamente, esta celebración de acción
de gracias el final de las efemérides que hemos estado
llevando a cabo con motivo de los 100 años del regreso
de los dominicos a la isla de Puerto Rico.
En realidad desde el siglo XVI la Orden de Predicadores no
dejó de estar presente en esta querida isla caribeña
pues nunca faltaron de ella los laicos dominicos. Por otro lado
los frailes sólo se ausentaron unos cuantos decenios del
siglo XIX.
Casi 500 años de presencia dominica
en la Isla
Es muy probable que ya para el año 1510 se detuviesen,
en Puerto Rico, los frailes dominicos que se dirigían
a la isla conocida por aquel entonces como la Española
(hoy República Dominicana y Haití). Entre ellos,
nos dicen los historiadores, se detuvo el famoso predicador,
Fray Antonio de Montesinos.
Para 1521 ya son asignados a Puerto Rico para construir una
comunidad religiosa los primeros 5 frailes dominicos. Esta comunidad
será llamada de Santo Domingo. Y quien la consolidará será el
mismo Montesinos.
Para el año de 1523 está ya terminado el famoso
convento de los dominicos de San Juan. Las crónicas dicen
que 5 años después albergaba 25 frailes, (entre
ellos Fray Luis Ponce de León, hijo del conquistador)
y que su iglesia convento, hoy la más antigua de Puerto
Rico, recibiría el nombre del gran teólogo dominico
Santo Tomás de Aquino (se trata de la conocida en la actualidad
como iglesia de San José).
Casi al tiempo de ser concluida la edificación del Convento,
el Papa concedió a los dominicos de la república
Dominicana y Puerto Rico establecer su Studium Generale. Con ésto
se dio comienzo a la existencia de universidades en la América
de habla española y a la educación superior, algo
que ha sido característica de la orden a través
de toda su historia.
En el siglo XVII se funda, en San Germán, otro de los
famosos conventos dominicos de todo el caribe: el Porta Coeli,
Y en este mismo siglo XVII se establece el primer beaterio de
mujeres piadosas, hecho que da comienzo al laicado dominico.
La iglesia local puertorriqueña, desde el principio,
siempre se sintió y se vio favorecida por la labor apostólica
de los frailes y por el hecho de que, no pocos dominicos, fueron
consagrados obispos para pastorear la grey.
Pero llegó lo que se veía venir: el gobierno
liberal de Mendizábal suprimió las Ordenes religiosas
e incautó todos sus bienes en todos los territorios dependientes
de España en el siglo XIX.
Así con el fallecimiento del dominico puertorriqueño
Fray Joaquín Aldea desaparece de Puerto Rico la Orden
dominica. Pero, gracias a Dios, siempre se mantuvieron firmes
los dominicos laicos.
Fueron 4 siglos de vida y predicación dominicas, que
dieron brillo y ayudaron a la iglesia local y al pueblo puertorriqueño
a la propagación del Evangelio.
100 años de restauración
de la Orden de Predicadores en Puerto Rico
En 1904 llegan de nuevo a Puerto Rico los dominicos, procedentes
de Curaçao. Pertenecían a la Provincia de Holanda.
En seguida comienzan a atender, pastoralmente, la zona sur de
la isla.
A principios del siglo XX sólo existía una diócesis
en Puerto Rico. En septiembre de 1905 el Señor obispo
pide a nuestros religiosos que atiendan también la parte
norte de la isla, concretamente el municipio de Bayamón,
otorgándoles la Iglesia del pueblo: ésta en la
que ahora nos encontramos, la Invención de la Santa Cruz.
El primer párroco fue uno de los pioneros: Fray Martín
Luickx. Con él comienza la gran obra de los dominicos
no sólo en la ciudad de Bayamón sino también
en todo el municipio.
Desde esta iglesia de la Santa cruz y casa religiosa de san
Jacinto de Polonia (extendida al antiguo edificio conocido como
Olazábal), en la que llegaron a vivir hasta 14 religiosos,
los dominicos evangelizaron, fundaron parroquias, capillas, colegios … incursionaron
en el quehacer intelectual, especialmente en el teológico.
El botón de muestra más sobresaliente de esto,
fue el Reverendo Padre Fray Martín Berntsen.
La UCB y el CEDOC constituyen la plasmación gozosa del
trabajo intelectual de los dominicos de estos últimos
100 años.
Y cómo no, los frailes también se esforzaron
por llevar su predicación a través de los MCS:
radio, TV y prensa escrita, hasta llegar a fundar una importante
revista, que tuvo no poca repercusión en la vida de Puerto
Rico: El Piloto. También se sigue publicando la revista
de investigación CRUZ ANSATA y EL HALCÓN, medio
informativo periódico (ambos de la UCB).
A nivel diocesano, grande fue la cooperación de nuestros
frailes dominicos. Y lo hicieron predicando por toda la isla
y asesorando a movimientos y asociaciones diocesanas.
Respecto a esto merece mención aparte la Sociedad del
Santo Nombre de Jesús, que da la coincidencia de que acaba
de celebrar, en la ciudad de Ponce, su 40 convención nacional
y que está repuntando de nuevo con bríos renovados.
El Laicado dominico fue también algo que los Padres
Dominicos se preocuparon de atender. Fruto de esta atención
fue el florecimiento del movimiento laical dominico en nuestra
isla.
Durante estos últimos 100 años se funda una congregación
dominica femenina de vida apostólica: dominicas de Nuestra
Señora del Rosario de Fátima. Como todos sabemos
está incoado el proceso de beatificación de su
fundadora: Madre Dominga Guzmán Florit.
A los pocos años de haber regresado los dominicos a
la isla piden que se hagan presentes también las hermanas
dominicas de la Santa Cruz así como otras congregaciones
femeninas pertenecientes a la Orden de Predicadores.
Y bien entrado el siglo XX se funda en Utuado en monasterio
de monjas dominicas de clausura que son, por su continua oración
por la Orden en Puerto Rico, como el pulmón de toda la
familia Dominica.
Dado que el motivo principal que nos ha reunido, hoy 9 de septiembre
de 2005, es conmemorar la presencia durante estos últimos
100 años de la Orden de Predicadores en esta venerable
iglesia de la Invención de la Santa Cruz de Bayamón,
quiero dar gracias a Dios y hacer un homenaje a todos, vivos
y difuntos, que aquí han trabajado y trabajan en la extensión
del Reino de Dios: a los párrocos; a otros sacerdotes
dominicos que han vivido en la comunidad de san Jacinto de Polonia
y han colaborado con los párrocos y realizado otros ministerios;
a las religiosas dominicas que también colaboran; a hermanos
y hermanas del laicado dominico y a otros cristianos muy comprometidos,
aunque no estén afiliados a grupo o asociación
apostólica.
Pero de modo especial al actual párroco, el Reverendo
Padre Fray Ángel Díaz, O.P., a su Vicario, el Reverendo
Padre Fray Roberto Arbola, O.P., También de modo particular
quiero dar las gracias al Señor Gregorio Vázquez
(conocido cariñosamente como Martín, por San Martín
de Pórres) que durante 30 años ha servido, con
mucho cariño y paciencia, de sacristán en el Templo
parroquial. Y… cómo no, a la esforzada y dinámica
secretaria, Señora Aida Meléndez.
¿Cuál es la razón de todo esto?
¿Qué motivó y motiva a tantos dominicos
y dominicas a trabajar por la extensión del Reino de Dios
en Puerto Rico durante casi 500 años? ¿Qué motivó el
esfuerzo, la entrega alegre y tan gran interés en sembrar
la semilla para que se diera este abundante fruto que todos conocemos?
Somos hijos e hijas de Domingo de Guzmán. De él
se dice que: “movido a compasión y misericordia,
el hermano Domingo vendió sus libros (que había
anotado) y otras posesiones y dio el dinero a los pobres. Como
a nuestro Padre, nos mueve la MISERICORDIA.
Por otro lado, Domingo, varón apostólico, como
lo llama la Iglesia; humilde servidor de la predicación,
como decía de él el dominico Beato Jordán
de Sajonia, no se conformó con cualquier clase de predicación
no comprometida. El quiso enviar a sus más jóvenes
frailes a predicar a los cumanos. Fray Timothy Radcliffe, O.P.,
el anterior Maestro de la Orden de Predicadores, entiende esto
de “predicar a los cumanos” como predicar en “la
frontera”. Es decir, hacerse presente en el mundo de la
ciencia, en el diálogo con ella; en la universidad; en
el mundo del arte; del diálogo con otras religiones. “Predicar
en la frontera” es predicar y hacerse presente, solidariamente,
con los marginados: los pobres, los emigrantes, los rechazados
por la sociedad… A la manera de Fray Antonio de Montesinos,
Fray Pedro de Córdoba, Fray Bartolomé de las casas
y tantos otros. Como a nuestro Padre Domingo nos mueve la PREDICACIÓN
COMPROMETIDA.
Misericordia y predicación comprometida, a la manera
de la mejor tradición dominica, es lo que motivó a
nuestros mayores en puerto rico, a trabajar tan denodadamente
en la extensión del Reino de Dios. Misericordia y predicación
comprometida es lo que nos debe motivar a la generación
actual.
Conclusión
Termino alabando y dando gracias al Señor de nuevo. Él
ha sido bueno con nosotros, los dominicos y dominicas. Ha sido
generoso con nosotros al llamarnos a formar parte de la orden
de Predicadores. Por todo ello, digo, le alabo, le bendigo y
le doy gracias. Y le pido perdón por las infidelidades
pasadas y presentes.
Doy, también, gracias al Señor por el pueblo
de Bayamón que ha sabido, con generosidad, colaborar en
la extensión del Reino.
(Homilía predicada por el Vicario General de la Orden
de Predicadores en la Parroquia La Invención de la Santa
Cruz del pueblo de Bayamón el 9 de septiembre de 2005.
En la Misa, se celebró el 100 aniversario de la llegada
de los Padres Dominicos a Bayamón.) |