
Domingo Mundial
de las Misiones
Anabel Rodríguez
Para EL VISITANTE
En esta semana que celebramos el DOMUND -Domingo Mundial de las Misiones-, la Iglesia Universal y SS. Benedicto XVI, nos invitan a expresar nuestro compromiso de solidaridad para con los misioneros y las misiones. Es solidarizarnos tanto espiritual como económicamente, es atrevernos a dar desde nuestra propia realidad, dar desde la pobreza y no desde lo que nos sobra o no nos hace falta. Con nuestra solidaridad a las misiones nos incorporamos a la tarea evangelizadora de la Iglesia, ya que así nos unimos a los misioneros en la extensión del Reino. Es vivir en cierto modo, la llamada que se nos hace; ésa de ser “Discípulos y Misioneros” pues partiendo de la escucha, salimos de nosotros para darnos a los demás.
El “Domund” no es cosa de un día... Es labor de todo un año. Hasta hace pocos años no era infrecuente considerar la cooperación a las misiones como cuestión de un solo día al año... Pasado el Domund, ya podían los propagandistas cruzarse de brazos en el quehacer misionero, hasta la celebración de la siguiente jornada anual. Así como la celebración del día del amor fraterno en el jueves santo no supone amar al prójimo necesitado en ese sólo día, sino que obliga a hacerlo durante todos los días del año. También el deber misionero nos fuerza a cumplirlo durante las 365 jornadas del calendario.

Hay un importante documento Posconciliar, el Motu Proprio Ecclesiae Sanctae, que aplica a la práctica pastoral los principios y normas del Concilio Vaticano II. Dice así, refiriéndose al Domund:
“Para aumentar el espíritu misionero en el pueblo cristiano, foméntense las oraciones y los sacrificios diarios, de suerte que el día anual de las Misiones venga a convertirse en símbolo espontáneo de este espíritu.” Y no solamente orando todos los días por la Iglesia misionera, sino con entrega diaria de pequeñas cantidades de dinero, como fruto de sacrificios continuos.
Estas pequeñas limosnas diarias, con el tesoro de las oraciones y sacrificios, se acumularán en las ofrendas del Domund, haciendo de esta jornada anual el exponente máximo de nuestro diario deber misionero. Para que un país, una diócesis, una parroquia o una comunidad local pueda decirse misionera, no basta con que en ella se celebre, de la mejor manera posible, una vez al año, la Jornada Mundial de las Misiones en octubre. Es menester que esa Jornada se considere como integrada vitalmente en un plan anual de pastoral misionera.
En el DOMUND se debe incrementar no sólo la colecta de unas cantidades económicas, sino la animación misionera de las comunidades cristianas, durante todo el mes de octubre -antes y después del DOMUND. Es un recuerdo y al mismo tiempo, una llamada a las comunidades y a cada uno de los cristianos a acentuar su cooperación misionera, realizando, desde sus posibilidades reales, una serie de iniciativas a través de las cuales vivan más intensamente el mandato que Jesús hizo a todos sus seguidores: “Id y predicad el Evangelio...” y en consecuencia, ejerciten responsablemente su derecho -deber a participar en la actividad misionera de la Iglesia.
Se pretende que cada comunidad y cada cristiano se planteen seriamente su aportación económica a las actividades de las misiones como signo visible del sentido de responsabilidad en el anuncio del Evangelio hasta los confines del mundo. “Las necesidades materiales de las misiones son muchas y aumentan cada día. Los sacrificios económicos de los fieles son indispensables para construir la Iglesia y testimoniar la caridad” (RM 83).
Por ende, el Domingo Mundial de las Misiones, orientado a sensibilizar sobre el problema misionero, así como a recoger donativos, es una cita importante en la vida de la Iglesia, porque enseña cómo se ha de dar: en la celebración eucarística, esto es, como ofrenda a Dios, y para todas las misiones del mundo” (RM 81).
Siguiendo con palabras de Su Santidad Juan Pablo II, el DOMUND es:
• “Un gran acontecimiento en la vida de la Iglesia”.
• “Una ocasión de hacer sentir su vocación misionera a la Iglesia, a nuestros hermanos en el episcopado, al clero, a los religiosos y religiosas y a todos los católicos.
• “Una poderosa e insustituible ayuda a las misiones”.
• “Un acrecentamiento de la fe tanto en las Iglesias de antigua cristiandad, como en las jóvenes Iglesias”.
• “El gran día de la catolicidad” -como lo definió el cardenal Can Rossum- es, en efecto, ese toque de atención para despertar las conciencias de todos los cristianos y abrirse, en actitud solidaria, a todos los hombres del mundo que tienen el derecho de conocer a Cristo. “Exhorto a todas las Iglesias, a los pastores, sacerdotes, religiosos y fieles, a abrirse a la universalidad de la Iglesia, evitando cualquier forma de particularismo, exclusivismo o sentimiento de autosuficiencia” (RM 85).
El DOMUND, es por tanto, vivir juntos, fraternalmente y sin fronteras, el gozo de ser hijos de Dios con un claro universalismo misionero en colaboración intensa espiritual y generosa ayuda material. Es una mirada universal, abierta al mundo entero, como aquella con la que Cristo abrazaba a todos los pueblos y grupos humanos mientras repetía a sus discípulos: “Id al mundo entero y predicad el Evangelio”. Es el grito de aliento y de esperanza para que, “con la confianza que brota de la fe” (RM 56) y con la fuerza del Espíritu Santo “protagonista de la misión” (RM 30), todo cristiano se empeñe en que el mensaje del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra.
Para mayor información comuníquese con la Oficina Nacional de las Obras Misionales Pontificias al (787) 754-0747 / 0995 o escribanos al PO Box 191882, San Juan, P.R. 00919–1882 www.omp-puertorico.com propagaciondelafe@omp-puertorico.com
Colecta para las misiones
Hoy 21 de octubre de 2007
Su generosa ofrenda ayudará a los misioneros y misionados del mundo. Que Dios bendiga a todos con el espíritu misionero que apoya y anima la obra misionera y enriquece nuestra fe.
En esta semana se nos recuerda que todo cristiano está llamado a ser misionero y también testigo. Hoy, cada quien se concreta en el ánimo de la caridad. Hoy es vivir una propaganda activa, participar en la organización de colectas por medio de sobres, etc.